En este mundo de locura liberal.. todo lo que sea degradación.. decadencia..degeneración o envilecimiento en el hombre esta permitido y es fomentado...pero el verdadero pensamiento independiente que se salga de lo que dicta el sistema.. es severamente penado por todas las cortes del mundo...el "delito de opinión" es el peor crimen que se puede cometer en este mundo de pensamiento totalitario...Oder

jueves, 20 de julio de 2017

Alexis Carrel.

La imagen puede contener: una persona

Para el hombre moderno, puede decirse que no hay ya otra regla de conducta que el capricho. Cada uno se encierra en su egosímo, como el cangrejo en su caparazón, y trata, como él, de devorar a su vecino. Las relaciones sociales elementales se han modificado profundamente. La división reina en todas partes. 

El matrimonio ha dejado de ser un lazo permanente entre el hombre y la mujer. Estas son a la vez las condiciones materiales y psicológicas de la existencia moderna que han creado el clima propicio para la desintegración de la vida familiar. 

Los hijos son considerados hoy como un estorbo, cuando no lo son como una calamidad. Así termina el abandono de las reglas que en el pasado los hombres de occidente habían tenido el valor y la prudencia de imponer a su conducta individual y social.

Wilhelm Dilthey..Teoría de las concepciones del mundo.


Las ideas del mundo no son productos del pensamiento. No surgen de la mera voluntad del conocer. La comprensión de la realidad es un momento importante en su formación, pero sólo uno de ellos. Brotan de la conducta vital, de la experiencia de la vida, de la estructura de nuestra totalidad psíquica. 

La elevación de la vida a la conciencia en el conocimiento de la realidad, la estimación de la vida y la actividad volitiva es el lento y difícil trabajo que ha realizado la humanidad en la evolución de las concepciones de la vida.

La imagen puede contener: una persona

Este principio de la teoría de las ideas del mundo recibe su confirmación cuando tenemos a la vista el curso de la historia en su conjunto, y mediante este curso se confirma a la vez una importante consecuencia de nuestro principio, que nos retrotrae al punto de partida del presente estudio. El desarrollo de las visiones del mundo está determinado por la imagen del mundo, de la valoración de la vida, de la orientación de la voluntad, que resulta del mencionado carácter gradual de la evolución psíquica. Tanto la religión como la filosofía buscan firmeza, eficacia, dominio, validez universal. Pero la humanidad no ha avanzado un solo paso por este camino.

La lucha de las ideas del mundo entre sí no ha llegado a una decisión en ningún punto capital. La historia realiza una selección entre ellas, pero sus grandes tipos quedan en pie unos junto a otros, independientes, indemostrables e indestructibles. No pueden deber su origen a ninguna demostración, y ninguna demostración puede disolverlos. 

Los estadios particulares y las formas especiales de un tipo pueden refutarse, pero su raíz en la vida perdura y sigue actuando y crea siempre nuevas formas.

viernes, 7 de julio de 2017

Los Gnósticos y Sus Restos


Aunque suene extraño decirlo, el Gnosticismo está en deuda con sus enemigos por la supervivencia de algunas de sus enseñanzas.


El gnosticismo es definido como un emanacionismo, o una filosofía de las emanaciones. Dos cualidades no pueden reunirse en la misma sustancia. Los Universales no pueden llegar a ser Individuales y éstos no pueden llegar a ser Universales.

El espíritu, que es la sustancia común de los Universales, existe de igual modo según estados. El espíritu en sí, es decir, en su propia naturaleza, es incognoscible, pero del espíritu proceden cosas espirituales según un orden descendente. El intelecto es un intangible perteneciente al orden del espíritu, pero en un grado tiene una dimensión y una proporción formales, y está sujeto a definición. La energía, o fuerza, como era conocida en tiempos antiguos, es igualmente una extensión del espíritu, pero esa extensión está sujeta a mayores limitaciones que el intelecto porque es definible. Todas las definiciones definen naturalezas según sus limitaciones. Axiomaticamente, la definición es una limitación.




Al resumir la doctrina del Gnosticismo no es posible considerar las numerosas divisiones que ocurrieron dentro de la secta, ni los elementos más intrincados de sus sistemas. 

De ser un culto simple, el Gnosticismo evolucionó hasta convertirse en una filosofía elaborada y compleja, uniendo dentro de su propia estructura el factor esencial de diversas grandes religiones. La idea central del Gnosticismo era el ascenso del alma a través de etapas sucesivas del ser. 

Esa doctrina probablemente se originó en la astrolatría de Babilonia con su doctrina de una serie de cielos, cada uno bajo el gobierno de un dios planetario. El alma debe subir por esos cielos y sus puertas por medio de contraseñas mágicas entregadas a los guardianes de las puertas. Ese punto de vista recuerda el ritual egipcio de los muertos.

domingo, 2 de julio de 2017

Nietzsche

«Vosotros, predicadores de la igualdad, la tiránica locura de vuestra impotencia es lo que en vosotros reclama a gritos la "igualdad". ¡Vuestras más secretas ansias tiránicas se disfrazan, pues, con palabras de virtud!» 
Nietzsche, Así Hablaba Zaratustra, II, De las Tarántulas.

viernes, 23 de junio de 2017

Infiesta.



Siento un profundo respeto por aquellos hombres que no aceptan el mundo tal y como les viene dado. 

Por aquellos que desde su juventud ven su camino, lo comprenden y se identifica con él. 

Por aquellos que cogen su propio destino por el pescuezo y no lo sueltan, y lo hacen caminar por donde su deseo, su voluntad, les dicta. 

Siento un profundo respeto por aquellos que moldean día a día su propia vida, que fortalecen su carácter, que enriquecen su sensibilidad. 

Por los que no aceptan lo inevitable, por los que saben que su personalidad puede desencadenar más fuerzas que todos los dioses y hados que ya no existen. 

Porque en esa voluntad de poder, en esa ansia de ser uno mismo, encuentra el más genuino y claro eco de nuestro espíritu europeo.

J. M. Infiesta.

martes, 13 de junio de 2017

La Religión de Marx a sus creyentes


Los mejores apologistas difícilmente pueden pensar en una virtud que le puedan asignar al comunismo. 

Fue Marx, no Lenin, quien inventó la técnica de fingir ser un demócrata a fin de destruír la democracia, la despiadada purga de los miembros disidentes del partido y el empleo de la falsa difamación personal en esa tarea.


Fueron Marx y Engels quienes adoptaron la burla y el desprecio como la clave principal para atacar a los opositores, introduciendo una literatura de vituperio que tiene pocos paralelos en la Historia. Incluso el golpe maestro político de entregar tierras a los campesinos a fin de arrebatárselas cuando el poder fuera asegurado.


Engels corrió el riesgo de realmente exponer esta ingenua filosofía.

Balbuceaba Engels: 

El socialismo abolirá tanto la arquitectura como el empujar carretillas como profesiones y el hombre que ha dedicado media hora a la arquitectura también empujará la carretilla un poco hasta que su trabajo como arquitecto sea otra vez demandado, un tipo de socialismo que perpetuaría el negocio de empujar carretillas.

Parecería que sólo una deidad benigna podría garantizar un futuro tal a la Humanidad, y sólo enseñando una moralidad superior podría ella conducirnos a él. Pero Marx odiaba a la deidad, y consideraba las altas aspiraciones morales como un obstáculo. El poder en el cual él basaba su fe en el paraíso próximo era la evolución brutal, feroz y sangrienta de un mundo material. 

Y él se convenció a sí mismo de que, a fin de introducirnos en tal mundo, debemos poner a un lado los principios morales y ocuparnos de la guerra fratricida. Aunque sepultada bajo una montaña de racionalizaciones económicas que simulaban ser ciencia, aquella fe mística y anti-moral es la única contribución totalmente original de Karl Marx a la herencia de ideas del hombre.

Es común entre aquellos que condenan el rebajamiento de los estándares morales realizado por los marxistas culpar al materialismo, pero ése es un craso error. 

El materialismo de Marx no era genuino: era el disfraz de una fe mística. El mundo que él llamaba material era mental, pero con un determinismo que es apenas distinguible de la determinación. 


Whittaker Chambers está profundamente equivocado cuando él dice en su libro "Testigo" que la controversia entre el comunismo soviético y el mundo libre es entre la religión y la irreligion, o entre la creencia en el hombre y la creencia en Dios. 

Los comunistas creen en el hombre no como un poder independiente sino como una parte constituyente del movimiento sobrehumanamente ordenado del universo. Aquel movimiento dialéctico es su dios, y es ese dios el que los exime de las leyes de la moralidad. La diferencia entre cristianismo y comunismo —la diferencia, quiero decir, que es vital en esta conexión— es entre una religión que enseña la salvación personal por medio de la compasión y la afectuosa bondad, y una religión que enseña la salvación social por medio de llevar la moral de la guerra a las relaciones de tiempos de paz entre los hombres.


Marx estaba tan seguro de que el mundo iba a ser redimido por su propia evolución dialéctica, que él no permitiría a sus discípulos invocar la guía de los ideales morales. Él realmente lo quiso decir cuando dijo que los trabajadores no tienen ningún ideal que realizar sino que sólo tienen que participar en la lucha contemporánea. 

Él expulsó a la gente de su Partido comunista por mencionar de manera programática cosas tales como amor, justicia, humanidad, e incluso la moralidad misma. Él llamaba a tales expresiones desvaríos sentimentales y torpe sentimentalismo, y purgó a los sorprendidos autores de ellas como si ellos hubieran cometido los delitos más innobles.


domingo, 30 de abril de 2017

Así hablaba F. Nietzsche


Nietzsche no necesita mayor presentación: es uno de los filósofos más importantes de la modernidad, un pensador poderoso y excelente prosista, que no sólo capturó con lucidez la naturaleza humana y penetró con agudeza las almas e instituciones de su época, sino que también se adelantó en muchos sentidos al espíritu del siglo XX, un siglo que entró en puntillas poco después de su muerte.


De Tratados filosóficos

El amor y la crueldad no son dos cosas opuestas: siempre se encuentran juntos en los caracteres más firmes y mejores.

Debemos desechar todo escrúpulo de conciencia en lo que se refiere a la verdad y el error, mientras se trate de la vida, para que luego podamos emplear la vida en servicio de la verdad y de la conciencia intelectual.

Esto es para desesperar: la historia nos enseña que ninguno de los grandes hombres ha triunfado sin un gran orgullo y una buena dosis de injusticia.



De Filosofía general

El placer de hacer daño, porque trae consigo un acrecentamiento del sentimiento de poder, sobre todo cuando precede una disminución de éste, es decir, en la venganza.

Sólo las almas ambiciosas y tensas saben lo que es arte y lo que es alegría.

Así, como somos, nos hacemos recalcitrantes ante un "tú debes". Nuestra moral debe decir "yo quiero".

La estimación de la autoridad aumenta en relación de la disminución de fuerzas creadoras.

Un hombre que se creyera absolutamente bueno sería espiritualmente un idiota.

Llamamos buena o mala a una cosa en relación con nosotros, no con la cosa misma.

El hombre es ante todo un animal que juzga.

La voluntad de dominio.

Para que el hombre pueda tenerse respeto a sí mismo es necesario que sea capaz también de ser malo.



De "Aurora"
Es necesario que el maestro ponga a sus discípulos en guardia contra él.

La virtud principal del trabajo es impedir los ocios de las naturalezas más vulgares.



De Humano, demasiado humano

Un alma delicada se siente molesta al saber que hay que darle las gracias; un alma grosera, al saber que tiene que darlas.

Es indefectible: cada maestro no tiene más que un alumno, y este alumno le llega a ser infiel, pues está predestinado a ser maestro también.

Las mujeres llegan a ser, por medio del amor, lo que son en la mente del hombre que las ama.

Se olvida la arrogancia cuando se está entre hombres de mérito; estar solo hace orgulloso. Los jóvenes son muy arrogantes, pues frecuentan sus semejantes, todos los cuales, no siendo nada, quieren pasar por mucho.

No sólo se ataca para hacer daño a alguien, para vencerle, sino a veces por el mero deseo de adquirir conciencia de la propia fuerza.

Pocas gentes habrá que, cuando se sientan perplejas en la elección de tema de conversación, no revelen los secretos más importantes de un amigo.

El cristianismo nació para dar al corazón alivio; pero luego necesita primeramente abrumar el corazón para poder en seguida consolarle.

Un escritor debería ser considerado como un malhechor que no merece, sino en casos rarísimos, el perdón o la gracia. Esto sería un remedio contra la invasión de libros.

La distinción que encontramos en el infortunio (como si fuera un signo de vulgaridad, de falta de ambición, sentirse feliz) es tan grande, que si decimos a una persona "¡Pero, qué feliz es usted!", por lo general protesta.

La ventaja de la mala memoria es que se disfruta varias veces de las mismas cosas por primera vez.

El que nos encontremos tan a gusto en plena naturaleza proviene de que ésta no tiene opinión sobre nosotros.


La Debilidad de Nietzsche


Resultado de imagen de Lou Andreas Salomé

Nada produce tanta frustración como el fracaso amoroso y sin embargo, nos guste o no, así evolucionamos, no lo podemos erradicar de nuestros anhelos más profundos e inconsciente humano..

Resultado de imagen de Lou Andreas Salomé

Nietzsche se enamoró profundamente de Lou Andreas Salomé, una de las mujeres más bellas, cultas e inteligentes que han pisado la faz de la Tierra. Cuando sólo contaba con 20 años, Nietzsche afirmó que era el único ser que podía comprender su filosofía.

La historia acabó mal porque Lou, lo rechazó. Ella era amante del deslumbrante poeta Paul Eluard. Y qué duro para Nietzsche, pero así es la vida.


Resultado de imagen de Lou Andreas Salomé

Se dedicó a buscar ser un súper hombre. Desarrolló la fuerza para no necesitar a otro ser humano, ni nada que lo atara. A pesar de la brillantez de su mente, comenzó a deslizarse a la locura. En esa transición, escribió un pequeño libro llamado Ecce Homo, en donde se puede apreciar como Nietzsche se confunde a sí mismo con Jesucristo. Un año después dormía en un hospital psiquiátrico en donde pasó sus últimos 10 años.



viernes, 7 de abril de 2017

El triunfo de lo inmundo

Fuente: culturatransversal.wordpress.com


El mundo, según Heidegger, está definido por cuatro divisiones: la tierra, el cielo, los mortales y la divinidad. Se trata de una transposición de las cuatro causas de Aristóteles: la causa material, la causa formal, la causa motriz y la causa final.

Todo lo que se opone a la teoría de género es censurado por oponerse a los derechos humanos, y todo el que se opone a los derechos humanos debe ser tratado como un criminal. Es la marca de todos los totalitarismos: criminalizar a sus adversarios.

En términos de amor humano, la causa material es el sexo; la causa formal es el matrimonio; la causa motriz es el sentimiento amoroso; y la causa final es la reproducción. Todas estas funciones biológicas y psicológicas sólo tienen un sentido “final”, la reproducción de la especie. Éste es el mundo que hemos heredado desde que existe la humanidad. Éste es el mundo creado por Dios, según la tradición cristiana, que recoge en este punto las tradiciones espirituales. Un esquema resume esto en el espíritu de Aristóteles y Heidegger: tal es la esencia del amor.

Heidegger señala que el mundo moderno ha reemplazado el mundo humano por el Gestell, donde el hombre se arrincona por el utilitarismo y el materialismo. En este antimundo, el Gestell, Dios es reemplazado por la idolatría del ego, las personas por las masas, la tierra (la base) por la tecnología y el cielo (lo ideal, la norma) por el dinero.

En la teoría de género, la causa final es el capricho del ego que debe elegir su género de forma arbitraria según sus deseos. Al servicio de este capricho interviene la técnica, operación quirúrgica, vestimenta, etc. y el derecho, matrimonio para todos. El igualitarismo es llamado como refuerzo para modificar el derecho positivo frente al derecho natural. En fin, el amor entre el hombre y la mujer obedece ahora a las leyes de la masa: es en el amor para todos, heterosexual u homosexual, partícipe de la orgía, que lógicamente debería extenderse hasta la zoofilia y la pedofilia. Como escribió Dostoievski: “Si Dios no existe, todo está permitido”. El amor es despersonalizado y se convierte en un fenómeno de masas ¿amor por todos?, como una suerte de “derecho”.



La ideología de género considera que las diferencias de hombres-mujeres no son más que opresiones normativas, estereotipos culturales que es necesario deconstruir para realizar la perfecta igualdad entre hombre y mujer.


En nombre de la libertad y la igualdad, las batallas ideológicas del “género”, obedeciendo a exigencias subjetivistas, vienen a organizar la sociedad sin tener ningún respeto por la diferencia sexual. 

Estamos en presencia de una utopía de la liberación de los deseos más caprichosos y arbitrarios que serían portadores de la felicidad universal.

Peor aún, esta ideología pretende cambiar el derecho de las diferentes naciones en nombre de un presunto consenso que ignora todo debate público. Como Hillary Clinton declaró, se trata de un derecho humano y no es posible debatir sobre los derechos absolutos. La libre elección de la “orientación sexual” debe ser respetada. La técnica y el derecho deben aliarse para permitir a cada uno elegir su sexo.

lunes, 3 de abril de 2017

Nietzsche no es culpable de esa idea.


La malignidad, el odio, el orgullo, el engreimiento, el egoísmo, la crueldad, son todos considerados como la única condición de que alcancen los más extremos límites posibles y no se detengan ante ningún obstáculo, es la liberación completa de toda restricción moral. 

La supuesta amoralidad está asociada con el nombre de Nietzsche. Pero Nietzsche no es culpable de esa idea. Por el contrario, quizá nadie ha puesto nunca en la filosofía tanto anhelo de verdadera moralidad y verdadero amor como Nietzsche. El sólo estaba destruyendo la vieja moral petrificada que desde hacia mucho tiempo había llegado a ser anti-moral. Él se rebeló contra la moralidad ya hecha, contra las formas invariables que en teoría son obligatorias siempre y para todos, y que en la práctica son violadas siempre y por todos.

En Nietzsche el sentimiento moral es con frecuencia un sentimiento severo y despiadado.

Obviamente las palabras de Nietzsche están condenadas a ser mal comprendidas y mal interpretadas. La crueldad de Nietzsche es considerada como su principal característica, como el principio subyacente a su tratamiento de los hombres. La gran mayoría de los críticos de Nietzsche no quieren ver que esa crueldad está orientada contra algo interior, contra algo que está dentro de él mismo, contra todo lo que es "humano, demasiado humano", pequeño, vulgar, e inerte. La no comprensión de Nietzsche es uno de los curiosos ejemplos de una incomprensión que es casi intencional.
La necesidad de luchar contra el hombre para llegar al superhombre es lo que el pensamiento moderno se rehúsa completamente a admitir. Esta idea difiere completamente de la exaltación del hombre y su debilidad tan característica de nuestros tiempos.


Zaratustra de Nietzsche dice estas interesantes palabras: 

Yo soy de hoy y de ayer. Pero en mí hay algo que es de mañana y de pasado mañana, del porvenir

Pero Zaratustra habla no del conflicto sino de la totalidad que incluye al hoy y al ayer, el mañana y el futuro, una totalidad que llega cuando las contradicciones, la multiplicidad y la dualidad han sido vencidas.

La ausencia de la idea del superhombre en la mayoría de las modernas filosofías de la vida es en un grado considerable la causa del terrible caos del pensamiento en el cual vive la Humanidad moderna. Si los hombres trataran de conectar la idea del superhombre con los demás puntos de vista más o menos aceptados, ellos verían que ello muestra todo bajo una nueva luz, presentando desde nuevos ángulos las cosas que ellos creían que conocían muy bien, y les recordaría el hecho de que el hombre es sólo un visitante temporal, sólo un pasajero, sobre la Tierra.

Esta idea es expresada por Nietzsche: 

Quiero enseñar a los hombres el sentido de su existencia: quién es el superhombre, el relámpago de la sombría nube que es el hombre. 
Así Hablaba Zaratustra, I, Prólogo, 7. 

Nietzsche comprendía que el superhombre no puede ser considerado como el producto de un desarrollo histórico que deba realizarse en un futuro distante, que no puede ser considerado como una nueva especie zoológica. El relámpago no puede ser considerado como el resultado de la evolución de la nube.


miércoles, 22 de marzo de 2017

El pensamiento de Aldous Huxley





Lo que pensamos determina lo que somos y lo que hacemos, y, recíprocamente, lo que hacemos y lo que somos determina lo que pensamos. Las ideas falsas tienen por consecuencia malas acciones; y el hombre que se acostumbra a obrar mal, limita con ello mismo el campo de su conciencia y hasta llega a hacérsele imposible pensar determinados pensamientos. En la vida, la ética y la metafísica son interdependientes.


La estupidez es por cierto, un producto de la voluntad. Los tontos inteligentes son los que se han negado a aplicar su inteligencia al conocimiento de ellos mismos. Hay también seres tales como los tontos sabios. El tonto sabio es aquel que se conoce y sabe dominar sus impulsos y pasiones, pero es incapaz de comprender o de tratar esos problemas impersonales más amplios que sólo pueden ser resueltos por el intelecto lógico. El tonto sabio hace menos daño que el tonto inteligente, y es personalmente capaz de lograr el esclarecimiento. 

Un hombre con inteligencia y sabiduría, no sólo puede lograr su propio esclarecimiento, sino también puede ayudar a toda una sociedad a considerar los problemas más importantes que se relacionan con sus creencias y con sus costumbres. En las actuales circunstancias, el sistema educacional está concebido como para que produzca el mayor número posible de tontos inteligentes. 

No se puede proceder inteligentemente respecto de aquello que se ignora. Para que uno pueda proceder inteligentemente consigo mismo, uno debe estar advertido de los verdaderos móviles que lo animan, de las fuentes secretas de su pensamiento, de sus experimentaciones y de sus acciones, de la naturaleza de sus propios sentimientos, impulsos y sensaciones, y de las circunstancias en que uno es responsable de su buen o mal comportamiento.

Aun en nuestras sociedades existe una proporción asombrosa de personas que aceptan sin discusión los patrones de comportamiento, los modelos de maneras de pensar, los de maneras de sentir. Gran cantidad de hombres y mujeres, muchos hasta inteligentes, sólo emplean su inteligencia en el desempeño de la ocupación que consideran tradicionalmente su deber; muy rara vez o nunca la emplean para formular un juicio con respecto al deber considerado en si mismo. 

De aquí el triste espectáculo que ofrecen los hombres de ciencia y los técnicos, cuando utilizan toda su capacidad para ayudar a los gobernantes de sus respectivos países en las matanzas en masa que realizan cada vez con mayor eficiencia y con más indiscriminación; y los eruditos y los literatos que prostituyen su talento con el objeto de fortalecer el prestigio nacional con mentiras aprendidas y retóricas fascinantes. 

Hasta en las mismas democracias se emplea generalmente la inteligencia con el sólo objeto de crear -como lo dice Thoreau- instrumentos perfeccionados para lograr fines imperfectos, fines que son determinados por los prejuicios sociales sancionados y por las pasiones más bajas. Tal es, repito, el caso general, pero afortunadamente no siempre ocurre. 

Donde el libre ejercicio de la inteligencia se permite, siempre hay personas que están dispuestas a emplear su ingenio para juzgar los fines que tradicionalmente se persiguen y también para inventar procedimientos efectivos para lograrlos. Es gracias a estos individuos, que la esencia misma de la idea de las transformaciones necesarias germina.

El modo en que empleamos la inteligencia, depende de nuestra voluntad. Cuando la voluntad no es desinteresada, el intelecto tiende a emplearse meramente como un instrumento para la racionalización de las pasiones y los prejuicios y la justificación de los intereses personales. 

domingo, 19 de marzo de 2017

El Nacionalsocialismo y Nietzsche


Si asumimos que el Nacionalsocialismo es una cosmovisión del mundo y la vida, no una mera doctrina política, y tratamos de definir las principales características de esa visión global de la existencia, hemos de confirmar que sin duda muchas de ellas coincidirían con las bases fundamentales del pensamiento nietzscheano. 

¿Quién se atrevería hoy en día a alabar y leer trozos del Zaratustra en la televisión? Pero es que Nietzsche apunta allí donde el Sistema no acepta dudas, a sus verdades de Fe: la igualdad, la masa, el dinero, la superioridad de la élite, la decadencia.

Nunca se ha podido comentar ese texto en la televisión democrática. No, Nietzsche es un maldito en un mundo de rebaño con pretensiones. Todo lo que es jerarquía y fuerza es "nazi". 

Pero si los principios generales nacionalsocialistas y nietzscheanos podemos considerar que coinciden en un gran tanto por ciento, si el sentido de la vida en ambos casos tiene una semejanza que podemos considerar como muy importante, otra cosa es cómo el Nacionalsocialismo fue influído por Nietzsche.

Es cierto que la hermana de Nietzsche y sus descendientes en la Fundación Nietzsche fueron fanáticos simpatizantes del nacionalsocialismo, y también es cierto que en el NSDAP hubo muchos altos cargos tremendamente influídos por Nietzsche. Especialmente influyente fue su cuñado Bernhard Förster, un racista y anti-judío militante que organizó la primera colonización racial aria en Paraguay.


De Hitler sabemos que regaló sus obras completas a Mussolini, pues éste sí era un gran lector y seguidor de Nietzsche.

Por ello no creo que la influencia de Nietzsche fuera decisiva en absoluto para el pensamiento y obra de Hitler, pero sí en cambio lo fue para el Nacionalsocialismo como cosmovisión general. Es más, seguramente la influencia ha sido mayor entre los NS de la posguerra que entre los de la preguerra. La Nueva Filosofía francesa, nacida en 1968, fue la base de todo el pensamiento posterior de la mayoría de los NS europeos, y está basada fundamentalmente en Nietzsche.

Mientras que el aprecio por Wagner descendió, el de Nietzsche aumentó, y el Arte fue sustituído por la adrenalina y la lucha, quizás porque en momentos de profunda represión y decadencia es más evidente y necesario el pensamiento de Nietzsche que la serenidad del Arte. 

Quizás Wagner está indicado para la construcción, mientras que Nietzsche es el ideal del combate.

lunes, 13 de marzo de 2017

El rechazo a la lógica natural

El rechazo a la lógica natural lleva a un rechazo también de los principios morales objetivos y por lo tanto consecuentemente a la aceptación de una "moral" relativista..la lógica natural es autónoma y situacional..no necesita ninguna aprobación ideológica.. 

La aceptación de la moral relativista es el rechazo a la lógica natural.. 

viernes, 3 de marzo de 2017

George Bernard Shaw



La gente siempre ha sido fascinada por el individualista "liberado de la conciencia", pero por lo general son reacios a excusar sus acciones por miedo a la desaprobación. 


George Bernard Shaw es probablemente el hombre que tuvo mayor responsabilidad en transferir el Übermensch de Nietzsche al idioma inglés y a las mentes de audiencias de habla inglesa, con su obra Hombre y Superhombre. Dicha conexión no debería engañarlo a uno para suponer que Shaw tomó prestado algo más de la filosofía de Nietzsche que el nombre, como Shaw deja en claro en su prefacio a su obra La Mayor Bárbara. 

Él compartió con Carlyle, Wagner y Nietzsche su evaluación de que el hombre común del siglo XIX era lastimosamente inadecuado para gobernar, un factor que las voces de la democracia no habían considerado probable, y declaró con total sinceridad: La mayoría de los hombres actualmente en Europa no tienen ningún objetivo al estar vivos.


De esta profunda sensación de fracaso político contemporáneo, Shaw sólo podía esperar la aparición de grandes individuos de genio, actualmente producidos por casualidad pero quizás un día producidos por diseño mediante la eugenesia. Él apreciaba, como lo hizo Nietzsche, el iconoclasta libre espíritu de aquellos que se elevan por encima de la moral convencional para hacer lo que es necesario.


Shaw era demasiado humanitario, sin embargo, para aprobar la alabanza de la crueldad que hizo Nietzsche. Él creía que el superhombre debería beneficiar a otros, y no vivir únicamente para sí mismo. Shaw parece parodiar al héroe nietzscheano en su descripción de Caín, el primer asesino.


Shaw y Nietzsche se separaron en la teoría política, ya que por mucho que Shaw admirara a los grandes hombres, él siguió apoyando al socialismo y los derechos de los muchos por sobre los pocos.

Los Antiguos de Shaw en su visión del futuro parecen realmente removidos de la realidad física, no mostrando ningún interés por las artes y los bailes de los niños, pero esa apatía hacia el mundo viene de la idea neo-platónica de Shaw de que la Mente última procura escapar de la limitación de la materia. Los Antiguos son activos en la contemplación; el objeto de sus pensamientos nunca es revelado, pero el caso es que, de todos modos, nadie que viva hoy podría entenderlos o apreciarlos.


El héroe de Shaw vive de acuerdo a una ética más alta no cargada por valores tradicionales y códigos morales anticuados. John Tanner disfruta de su reputación como un desvergonzado anarquista, autor de el libro más reprensible que haya escapado alguna vez a la hoguera", en parte porque llama la atención hacia sus opiniones progresistas, y en parte porque él se deleita exponiendo a potenciales pensadores liberales. Sin embargo, para el verdadero superhombre el período de transición hacia el estado avanzado no será tan fácil.

Nietzsche..el dominio del Yo.



Es verdad, sin embargo, que Nietzsche deseaba que los hombres estimularan las pasiones que conducen al mal, ya que ellas son también la fuente de la fuerza necesaria para conseguir la más difícil de las tareas: el dominio del Yo.

Nietzsche a menudo es acusado de ser un pesimista, un anarquista y un nihilista. Él era pesimista con respecto al hombre del siglo XIX, pero no en cuanto a la vida misma. Él exaltó al individuo que vive más allá del bien y el mal, pero sólo después de que él ha conseguido el dominio de sí mismo. Él reconoció la pérdida de todos los valores y de todo sentido, pero sólo como una presuposición, el principio y no el final de su filosofía. En lugar de Dios él puso al Superhombre, un ser superior, pero de todos modos uno de nosotros, que dice Sí a la vida y a la posibilidad de la grandeza humana.


La filosofía de Nietzsche se basa en tres pilares principales: el superhombre, la voluntad de poder, y el eterno retorno. Estas creencias sustituyen a las doctrinas cristianas de Dios, la salvación divina y la vida eterna. Como sustitutos de conceptos religiosos, esas tres ideas desafían la definición, permaneciendo en el reino de lo poético, lo emotivo y lo misterioso. Como dice Bentley, Sin el misterio, el superhombre se evaporaría. El portavoz de Nietzsche, Zaratustra, por lo general describe al superhombre con imágenes contrastadas: el hombre es sólo una cuerda estirada sobre un abismo entre la bestia y el superhombre; lo que el mono es para el hombre, eso es el hombre para el superhombre; el hombre es un lago que se eleva cada vez más alto, ahora que él no se derrama en Dios.


En una metáfora más completa, Zaratustra explica que el hombre es una corriente contaminada. La solución cristiana ha sido remover la contaminación, pero cuando eso es hecho, muy poco permanece. El superhombre, sin embargo, será un mar tan grande que él puede recibir la contaminación sin daño. El cristianismo ha dicho a los hombres que se abstengan del mal, porque quien toca el betún queda manchado. El superhombre sabe que no hay ningún ensuciamiento en el betún, ni tal cosa como el mal, ya que todo lo que existe es necesario.


Nietzsche no tenía ninguna concepción de una súper-raza; él habló sólo del individuo. Él no compartía el interés de Wagner por el Volk o su creencia en el alma de una raza. La idea de Hitler de una raza pura habría sido absurda para Nietzsche, porque sólo mediante el conflicto entre las razas ocurre el progreso. Para Nietzsche la lección de la existencia es que sólo los grandes individuos importan, aquellos que se levantan por encima de su naturaleza animal, por sobre sus instintos más bajos para el mero placer: La Humanidad debe trabajar continuamente para producir grandes individuos. Ésta y nada más es su tarea.


El ser humano se separa del reino animal por medio del ejercicio de su voluntad de poder. Este concepto significa más que el deseo natural de la auto-conservación. Nietzsche creía que los seres humanos tienen una necesidad psicológica de poder, una necesidad de expresar su fuerza, de afirmarse a sí mismos, de dominar. Tal opinión parecería una excusa para la tiranía y el sadismo, salvo que Nietzsche postula el dominio de sí mismo, el poder sobre el Yo, como el objetivo último de la voluntad de poder. El superhombre es el suficientemente fuerte para vencerse a sí mismo. Esa hazaña restaura la distinción entre el hombre y el animal que Darwin había eliminado, sin ayuda de la metafísica.




sábado, 4 de febrero de 2017

La Teoría Crítica


La Teoría Crítica en sociología y filosofía política fue más allá de la interpretación y la comprensión de la sociedad: procuró superar y destruír todas las barreras que, en su opinión, entrampaban a la sociedad en sistemas de dominación, opresión y dependencia.

Así como las teorías del darwinismo y el freudismo cuestionaron el status de la religión, el marxismo y el neo-marxismo en consecuencia trataron de disipar la ignorante imagen mítica de la antiquísima divinidad institucionalizada: noDios sino el Hombre es la entidad más alta. Puesto que no es mi propósito hablar de teología sino demostrar la mentalidad de los miembros de esa escuela de pensamiento, una vez más me referiré a una cita de Immanuel Kant, que escribió lo siguiente en su Crítica de la Razón Pura:
«La razón humana, en una esfera de su cognición, es convocada a considerar preguntas, las que no puede evadir, según son presentadas por su propia naturaleza, y que no puede contestar, ya que ellas trascienden cada facultad de la mente».

No hay espacio para la libre voluntad, ninguna capacidad para el juicio crítico o aptitud para distinguir entre lo correcto y lo incorrecto, ninguna conciencia, y ninguna racionalización. Esta posición tiene sus raíces en su trasfondo marxista, que sostiene que el hombre es un producto de la sociedad: su mente y su espíritu son determinados y formados por el mundo material.


A causa de esta vulnerabilidad ante factores externos, la mente humana es considerada como frágil y manipulable, y por lo tanto el hombre no puede ser hecho responsable de sus propias decisiones. Esta idea sirvió como la base para la tesis de la Escuela de Frankfurt de la "despenalización del crimen". 

Según Habermas, por cuanto el hombre es un producto de la sociedad, es inevitable que él de manera adaptativa ceda a sus tendencias criminales, ya que él ha sido criado bajo el yugo de la violencia estructural de un sistema capitalista criminal.

Emancipación mediante el Adoctrinamiento


El pensamiento libre y la libre expresión siempre han estado entrelazados y correlacionados. La desaparición de ambos tiene sus orígenes entre 1930 y 1968, cuando un grupo de intelectuales y supuestos filósofos se juntaron para establecer una escuela de pensamiento que estaba esencialmente enfocada en la destrucción de la civilización occidental y todo lo que ella respalda (incluído su sistema económico basado en el capitalismo) por medio de la "emancipación".


Max Horkheimer, un filósofo marxista, fue uno de los padres fundadores de la Escuela de Frankfurt, que encarnó la moderna Teoría Crítica, que estuvo en un alto grado caracterizada como neo-marxista. Horkheimer, junto con Jürgen Habermas, Theodor W. Adorno, Herbert Marcuse y Erich Fromm, por nombrar sólo unos cuantos, formaron la Escuela de Frankfurt y su Instituto para la Investigación Social, un intelectual centro de estudios que formó la concepción cultural de Occidente y de Alemania en particular.


Según Horkheimer, la Teoría Crítica serviría "para liberar a los seres humanos de las circunstancias que los esclavizan". En consecuencia, su objetivo principal era crear la plataforma teórica e ideológica para una revolución cultural. 

Ese grupo de "filósofos" procuró conseguir su objetivo, y en gran medida lo logró, concentrándose específicamente en la cultura. Es la cultura la que conforma el fundamento que forma los modos de pensar y la perspectiva política de los pueblos mediante el control del lenguaje y las ideas por medio de los canales institucionales, particularmente la educación.

En suma, la Teoría Crítica es la politización de la lógica. Horkheimer declaró que "la lógica no es independiente del contenido", con lo cual él prácticamente quiso decir que un argumento puede ser considerado lógico si pretende destruír la civilización occidental, y que es ilógico si la apoya. 

Ésta es, por supuesto, la piedra angular de la "corrección política" y la razón de por qué el debate abierto e irrestricto es desaprobado como subversivo y sedicioso. Ella fomenta el desacuerdo y la duda, estimula el análisis crítico e impide la uniformidad intelectual y el pensar grupal.

Los Grilletes Intelectuales de la Inmadurez


Los derechos naturales al propio pensamiento independiente y a la libre expresión han sido fuertemente recortados so pretexto de lo que es referido ahora como la "corrección política". Expresar la propia opinión libremente puede hacer que uno sea etiquetado como un paria y como una amenaza directa para la sociedad.

Al re-definir lo correcto y lo incorrecto, al controlar la narrativa y limitar el pensamiento independiente y la libre expresión, el público, en su conjunto, permanece estratégicamente maleable e intelectualmente manejable.


La pereza y la cobardía son las razones de por qué una parte tan grande de la Humanidad de buena gana permanece impasible durante toda su vida, mucho después de que la Naturaleza los ha liberado de guías externos. 
Kant


Las fuerzas económicas y políticas de hoy parecen ser conocedoras del peligro representado por una ciudadanía libre-pensadora. A medida que nuestra cultura occidental enfrenta una crisis existencial y sufre ataques desde múltiples frentes, las élites políticas parecen estar enfocadas en imponer su voluntad a toda costa. 

Ellos están desesperadamente tratando de mantener a raya una multitud de amenazas, y están fracasando en ello; ellos están contentos con simplemente hacer que el público acepte dicho fracaso como una victoria estratégica: la crisis de inmigración, la inestabilidad económica crónica, los conflictos geopolíticos con horrendos costos humanos, la violación de las libertades personales, todo eso debe ser tomado como hechos de la vida; esto nos es vendido como la nueva normalidad.

Por lo tanto, la prioridad de ellos es mantener a los pueblos bajo control, para aplastar el disenso y el surgimiento de rebeliones. Para hacer eso, las leyes contra acciones específicas no son suficiente. Para "mantener la paz" uno tiene que tener leyes contra el pensamiento mismo. 

Lo que está llegando a ser cada vez más difícil de negar, especialmente en Europa y Estados Unidos, es que ya no tenemos el derecho absoluto e inalienable a la libre expresión. Aunque afirmamos ser orgullosos ciudadanos de sociedades democráticas que, en teoría, respetan y apoyan las libertades individuales, en la práctica la definición de lo que constituye libre expresión se ha deteriorado tanto y se ha hecho tan estrecha, que a menudo es una burla de aquel mismo principio.


Cada vez más una mayor cantidad de temas han sido clasificados como "fuera de los límites" de los que no se habla, la expresión pública de las opiniones e ideas personales "incorrectas" ha sido criminalizada, e incluso la investigación académica o científica de ciertos campos ha sido suprimida. Pero los síntomas de nuestra auto-censura socialmente impuesta son evidentes también en las conversaciones cotidianas: ¿No es profundamente inquietante que sea casi imposible tener un debate normal y templado acerca de la crisis de inmigración, que es un asunto existencial que muy probablemente formará el futuro del continente europeo?.

Pero las repercusiones no terminan allí: la auto-censura también es impuesta por medio de nuevas leyes implementadas por nuestros líderes morales, a los que les parece que el poder concedido a ellos por sus cargos gubernamentales se extiende también a colocar limitaciones en cuanto a lo que podemos pensar y lo que no.


En resumen, sin la libertad de discutir abiertamente, el individuo no tiene los medios para escapar de su auto-impuesta minoría de edad. Sin la posibilidad de liberarnos y de ilustrarnos a nosotros mismos, permanecemos impotentes para cuestionar, para oponernos a y desafiar el statu quo.


Como piezas en un tablero de ajedrez, no tenemos voz en cuanto a nuestros propios destinos y ningún control de las estratagemas que implícitamente ayudamos a imponer. Silenciosamente cómplices de las devastadoras políticas, de conflictos y de guerras luchadas en nuestro nombre, simplemente nos convertimos en espectadores y miramos cómo nuestra cultura se corroe, nuestros valores se degradan y nuestras libertades son pisoteadas. Para entender cómo el hombre moderno se hizo cómplice de su propia subyugación intelectual, tenemos que volver y rastrear las raíces de la crisis.

jueves, 26 de enero de 2017

¿Cuán relevante es Arthur Schopenhauer?


Schopenhauer puede ser catalogado como un pensador de la así llamada Revolución Conservadora intelectual en la medida en que muchos pensadores como Friedrich Nietzsche, Vilfredo Pareto, Julius Évola y otros, cien años más tarde, estuvieron fuertemente influídos por sus escritos. 

Ni tampoco pueden estos autores ser correctamente entendidos a menos que el lector se familiarice primero con los escritos de Schopenhauer. En segundo lugar, las enseñanzas de Schopenhauer acerca de la primacía de la voluntad que lidera nuestra percepción de la realidad también pueden ayudar a comprender la hiper-realidad política del sistema liberal moderno. 

El nombre de Schopenhauer por lo general es esociado con el pesimismo cultural. Sin embargo, él está lejos de la caricatura de un autor suicida que cava sin cesar en la cultura de la muerte, como fue el caso de muchos de sus sucesores del siglo XX, incluído el magistral Emile Cioran. 

En sus aforismos Schopenhauer proporciona algunas recetas prácticas en cuanto a cómo minimizar una vida de dolor y pena y cómo desechar la peligrosa ilusión de la felicidad. Como un fino conocedor de la psicología humana, Schopenhauer justamente comenta que allí donde hay un violento arrebato de alegría, un desastre surge amenazadoramente sólo a la vuelta de la esquina.

Schopenhauer no está interesado en elaborar tratados políticos con su trabajo, ni tampoco habla de la sociología política de la Europa que se estaba industrializando rápidamente, o de las instituciones gubernamentales de su época. Los cambios políticos que él presenció, por dramáticos que fueran, como las guerras napoleónicas en Europa, el ascenso al poder de Estados Unidos y la época post-napoleónica, no eran de ningún interés para él. Completamente consecuente con sus opiniones misantrópicas con respecto a la naturaleza humana, él permaneció por encima de la lucha política e histórica hasta el punto del desinterés total.


Schopenhauer rechaza cualquier fórmula para cualquier sistema ontológico, político o ético cual fuese. En vez de eso, él demuele todas las doctrinas y todos los sistemas, sean ellos religiosos o políticos. Él se resintió de la política y puede ser justamente descrito como un "anti-intelectual" en un sentido moderno de la palabra. Para Schopenhauer el mundo es fundamentalmente absurdo y ninguna filosofía política puede cambiar su absurdidad. Un teórico francés de la postmodernidad, el filósofo Clément Rosset, es probablemente uno de los mejores autores que resumieron el significado de Schopenhauer para nuestros tiempos.

sábado, 7 de enero de 2017

La Técnica como Motor para la Conquista

Habría, según Spengler, un sedimento profundamente idealista en la filosofía europea, un poso que ni siquiera Nietzsche pudo evitar. Hay un humanismo que, de Derecha o de Izquierda, anhela un retorno a la candidez y al Edén perdido, y ese humanismo pretende orillar por completo una realidad: una realidad basada en el conflicto. El mundo es guerra, y la paz sólo se disfruta velando las armas.


Hoy, un "gran hombre" no puede dejar de lado las relaciones entre la técnica y la civilización. Los filósofos profesionales, ocupados de pequeñeces, que para Spengler podrían ser la lógica, la teoría del conocimiento o la psicología, hoy, son personajes que dan vergüenza
El autor de La Decadencia de Occidente sentía una profunda emoción ante los artefactos técnicos en la medida en que éstos revelaban voluntad de poder, prolongaciones y sofisticaciones de las garras, colmillos, cuernos y fauces con que la Naturaleza había dotado a los seres superiores, vale decir, a los depredadores. 

En esto debe pensar el filósofo de la Historia cuando piensa en profundidad y se hace una imagen del mundo y de sus civilizaciones en pugna.


Spengler decía admirarse más por las líneas de un transatlántico o de una nueva máquina industrial que por todos los cachivaches verbales que se traen y se llevan los "literatos", los "intelectuales" al uso. No hay, pues, aliento ni mucho rincón para el humanismo, para la cultura en el sentido sublime, en el sentido de ocio y superestructura volátil. 


Hay inventos que sólo la cultura fáustica ha elevado a su máxima expresión y que están pensados y llevados a cabo para el dominio. Dominio: si no se trata del dominio sobre potencias extranjeras, al menos el dominio sobre el espacio, el tiempo, la energía y cualquier otra posible limitación a las posibilidades humanas.