En este mundo de locura liberal.. todo lo que sea degradación.. decadencia..degeneración o envilecimiento en el hombre esta permitido y es fomentado...pero el verdadero pensamiento independiente que se salga de lo que dicta el sistema.. es severamente penado por todas las cortes del mundo...el "delito de opinión" es el peor crimen que se puede cometer en este mundo de pensamiento totalitario...Oder

sábado, 27 de enero de 2018

Martin Heidegger


La lucha no se debe zanjar en un ente peculiar que haya de producirse expresamente para él, ni meramente alojarse en él, sino precisamente hacerse patente desde él. 

Este ente debe por eso tener en sí los rasgos esenciales de la lucha. En la lucha se conquista la unidad del mundo y la tierra. Al abrirse un mundo pone a decisión de un grupo humano histórico la victoria y la derrota, la bendición y la maldición, el dominio y la servidumbre. 

El mundo naciente saca a luz lo indeciso y lo aún sin medida y así abre la oculta necesidad de la medida y la decisión. Pero al abrirse el mundo surge la tierra que se muestra como la portadora de todo, albergada en su ley y siempre hermética. El mundo reclama su decisión y su medida y hace al ente llegar a lo patente de sus caminos. 

La tierra, portando y surgiendo, aspira a mantenerse hermética y a confiar todo a su ley. La lucha no es ningún corte como sería el abrir violentamente un mero abismo, sino que es la íntima pertenencia mutua de los luchadores. 

Este corte junta a fuerza a los adversarios en su único fundamento que es la fuente de su unidad. Es un corte basal. Es también un corte vertical que traza los rasgos fundamentales del orto del alumbramiento del ente. 

Este corte no deja que los contrarios se destruyan mutuamente sino que da a la contraposición de medida y límite un solo perfil.

Caspar David Friedrich ( 1774 - 1840 )



Mientras más solitaria está la obra en sí, afirmada en la forma, mientras más finamente parecen disolverse todas las referencias con el hombre, más sencillamente entra en lo manifiesto el empuje de que esta obra es, más esencialmente es impulsado lo insólito y expulsado lo hasta entonces sólitamente aparente. 

Pero este empuje múltiple no es violento; pues mientras más puramente está la obra extasiada en lo manifiesto del ente por ella misma abierto, más sencillamente nos inserta en eso manifiesto y al mismo tiempo nos saca de lo habitual. 

Seguir este cambio quiere decir transformar las referencias habituales con el mundo y la tierra y acabando con toda acción, estimación, conocimiento o visión corrientes, atenerse a esas referencias para demorarse en la verdad que acontece en la obra. 

La conducta que es este demorarse permite a la creatura ser la obra que es. Dejar que una obra sea obra es lo que llamamos la contemplación de la obra. 

Únicamente en la contemplación, la obra se da en su ser-creatura como real, es decir, ahora haciéndose presente con su carácter de obra.

Arthur Schopenhauer

Como filósofos intentamos indagar el significado ético de las acciones y adoptar éste como la única medida para lo significativo e importante.

Ningún temor ante la trivialidad de la mayoría nos impedirá confesar que el mayor, más importante y más significativo fenómeno que puede mostrar el mundo no es el de quien lo conquista, sino el de quien se sobrepone a él, lo cual de hecho no es otra cosa que la silenciosa e inadvertida vida de un hombre imbuido por aquel conocimiento, a consecuencia del cual abandona y niega esa voluntad de vivir que lo llena todo, lo impulsa todo y tiende hacia todo, de un hombre cuya libertad sólo se manifiesta en él merced a un obrar que es justamente el contrario del habitual".

domingo, 21 de enero de 2018

El lamento de Ariadna..Nietzsche..Strauss y Reinhardt

Resultado de imagen de el lamento de ariadna nietzsche


Uno de los textos más importantes de Strauss, en el sentido de que es clave para comprender su pensamiento, es su comentario de Más allá del bien y del mal de Nietzsche, que en cierta manera puede considerarse también su testamento filosófico. Pues bien, en el núcleo argumental de este comentario nos encontramos con estas palabras: "Hay un componente importante, por no decir el nervio, de la 'teología' de Nietzsche del cual no he hablado ni hablaré." 

El lector habitual de Strauss sabe que en este gesto se encuentra lo más auténticamente estraussiano. Lo que está diciendo es, más o menos, lo siguiente: El lector perezoso leerá esto y pasará de largo, sin extrañarse; mientras que el lector capaz de extrañarse, el lector filósofo, intentará ir más allá. Para orientar a este segundo lector, Strauss añade que eso de lo que no quiere hablar ya lo "ha tratado valiosamente Karl Reinhardt en su artículo Nietzsches Klage der Ariadne.


La escritura de Strauss ha sido conscientemente diseñada como un intertexto entre el lector y algo a lo que remite el texto, pero cuyo ser sólo nos es accesible como remisión desde el texto. Strauss nos invita a a leer sus ensayos con un montón de libros encima de la mesa. Y no se hace muchas ilusiones sobre el número de lectores dispuestos a aceptar su apuesta.


Strauss cita a Reinhardt pocas veces. Sabemos que asistió a sus clases en Marburgo en 1918 y que en ellas comprendió las honduras de la "phýsis" (naturaleza). En el comentario de Más allá del bien y del mal es al único comentarista de Nietzsche que cita. El lamento de Ariadna, un ensayo muy hermoso, fue publicado por Reinhardt en 1935 y sin duda tuvo una influencia decisiva en la evolución del pensamiento de Strauss.


Reinhardt desarrolla la tesis de que la figura de Dioniso es para Nietzsche un intento de superación del ateísmo de Zaratustra. Zaratustra es incapaz de creer. A veces parece añorarlo, pero su función no es proclamar el advenimiento de ningún nuevo dios, sino la muerte de los existentes. ¿Por qué nos dice Strauss que sobre esto ni ha hablado ni hablará.? Aquí nos vemos forzados a buscar amparo en la conjetura. ¿Quizás es que no se considera en condiciones de valorar la viabilidad del proyecto nietzscheano? ¿Le asusta teorizar la idea de una religión del futuro que esté al servicio de la filosofía? ¿Es incapaz de enfrentarse a la extrañeza de un dios filósofo? Lo que no es una conjetura es que Strauss deja entrever en su comentario que la novedad más sorprendente de cuantas han salido de la pluma de Nietzsche es la de que los dioses también filosofan (Más allá..., 295). 



Este dios que filosofa ya ha dejado atrás a Zaratustra, porque sólo de esta manera está en condiciones de pensar todas las profundidades de la voluntad de poder. A Zaratustra le cuesta reír. No puede hacerlo mientras refuta la posibilidad de fundamentar la moralidad en la palabra de Dios. Zaratustra nos ha desvelado la fuerza del artista, pero parece no saber nada de la fuerza del legislador. Sin embargo eso que Zaratustra nos muestra, el fundamento de todos los fundamentos, el fundamento de la voluntad de poder, no deja de ser una reivindicación de Dios y, de hecho, un griego no habría dudado en darle este nombre.


"Yo me permitiría -dice Nietzsche en Más allá..., 294- establecer una jerarquía de los filósofos según el rango de su risa, hasta terminar por arriba, en aquellos que son capaces de la carcajada áurea. Y suponiendo que los dioses filosofen, a lo que más de una conclusión me ha empujado ya, yo no pongo en duda que, cuando lo hacen, saben reír también de una manera sobrehumana y nueva ¡Y a costa de todas las cosas serias!" 


La risa, es, sin duda, la del espectáculo del eterno retorno, al que Nietzsche se refiere en Más allá como "circulus vitiosus deus" (56). Este es el círculo del desmembramiento permanente de Dioniso por los titanes y de su recomposición permanente. Dioniso, dice Reinhardt, ha de ser concebido como el alma del mundo. ¿Y Ariadna? La Ariadna de Nietzsche representa la vida o, quizás es mejor decir con un vocabulario postheideggeriano, la existencia. Para el héroe, Teseo, Ariadna es un laberinto, pero para Dioniso es su amada y en condición de tal le susurra: "Yo soy tu laberinto". El laberinto, concluye Reinhardt, posee una nota gnóstica. ¿Es necesario añadir que la verdad, para Nietzsche, es una mujer?

miércoles, 18 de octubre de 2017

Rosenberg..Notas Finales


En sus memorias tituladas Letzte Aufzeichnungen, Notas Finales, escritas durante su encarcelamiento entre 1945 y 1946, Rosenberg describió el movimiento nacionalsocialista entero como una respuesta a la cuestión judía:

La guerra contra la Judería ocurrió porque un pueblo ajeno en suelo alemán se atribuyó el liderazgo político y espiritual del país, y, creyéndose triunfante, alardeó de ello descaradamente. Hoy, sin embargo, la mera protesta contra tal fenómeno coloca, a cualquiera que exija una diferenciación bien definida entre estos campos contrarios, bajo tanta sospecha que nadie se atreve a plantear el asunto sin ser acusado de preparar otro Auschwitz. Y sin embargo, la Historia no se está quieta. Las fuerzas de la vida y de la sangre existen y serán eficaces.

El Nacionalsocialismo fue la respuesta europea a una antiquísima cuestión. Fue la más noble de las ideas a la cual un alemán podía dar toda su fuerza. Él hizo a la nación alemana un regalo de unidad, dio al Reich alemán un nuevo contenido. Fue una filosofía social y un ideal de limpieza cultural condicionada por la sangre. 

El Nacionalsocialismo fue mal empleado, y al final desmoralizado, por hombres a quienes su creador había dado muy fatalmente su confianza. El colapso del Reich está históricamente vinculado con esto. Pero la idea misma era acción y vida, y no puede ser y no será olvidada. 

Así como otras grandes ideas conocieron alturas y profundidades, del mismo modo el Nacionalsocialismo también renacerá un día en una nueva generación endurecida por los quebrantos, y creará en una nueva forma un nuevo Reich para los alemanes. 

Históricamente madurado, habrá fundido entonces el poder de la creencia con la precaución política. En su suelo campesino crecerá desde raíces sanas como un árbol fuerte que dará un fruto sano. El Nacionalsocialismo fue el contenido de mi vida activa. Lo serví fielmente, aunque cometiendo errores e insuficiencias humanas, permaneceré leal a él mientras todavía yo viva.

domingo, 24 de septiembre de 2017

Nietzsche es aún así !culpable!

Entrevista con Robert Holub sobre Nietzsche por Debra Liese.
8 de Septiembre de 2015.

Robert Holub sostiene que la evidencia de los escritos publicados e inéditos de Nietzsche junto con sus cartas revelan que él de hecho albergó prejuicios anti-judíos durante toda su vida.







¿Debería Nietzsche ser considerado como un precursor del Nacionalsocialismo y su ideología?


—R. Holub: Hay poderosos argumentos contra el considerar a Nietzsche como un precursor del Nacionalsocialismo. Quizás los dos pilares ideológicos del Nacionalsocialismo eran el nacionalismo ferviente y el anti-judaísmo virulento, y Nietzsche no evidencia nada de ello. Él fue nacionalista y judeófobo durante su período wagneriano, pero nunca abrazó esos principios apasionadamente y sin reservas. 

Por otra parte, Nietzsche admiró a líderes fuertes y dictatoriales, como Napoleón; él detestaba la democracia, el gobierno parlamentario y la igualdad de derechos. Y él coqueteó con la eugenesia en sus últimos años, aunque nunca se trató de una eugenesia basada racialmente. 

Entonces, hay argumentos a favor y en contra de esa proposición. Por supuesto Nietzsche fue establecido como un precursor del Nacionalsocialismo por filósofos e ideólogos nacionalsocialistas, pero deberíamos recordar que algunos miembros del Partido encontraron difícil integrarlo en su perspectiva.




—El tema de la relación de Nietzsche con los judíos y el judaísmo, ¿por qué ha sido tan discutible durante los años?


—Robert Holub: Hubo controversia con respecto a las opiniones de Nietzsche acerca de la judería desde un principio. Algunos anti-semitas de su tiempo creyeron que él tenía simpatías por la causa de ellos porque su editor era un célebre anti-judío y su hermana se había casado con un líder del movimiento anti-semita. Además, Nietzsche estaba asociado con la ideología wagneriana, que tenía obvias dimensiones anti-judías, y los comentarios en muchos de los escritos de Nietzsche podrían ser fácilmente entendidos como judeófobos. Pero Nietzsche también rechazó de la manera más categórica lo que él entendía como anti-semitismo, y muchos aforismos, sobre todo durante su período medio, podrían ser fácilmente considerados como filo-judíos...


El tratamiento de posguerra de sus escritos generalmente consideró sus comentarios acerca del anti-semitismo como la opinión definitiva de Nietzsche sobre los judíos y el judaísmo, y por cualquier asociación de Nietzsche con la judeofobia pusieron la culpa sobre su hermana o sobre las distorsiones de las interpretaciones nacionalsocialistas. La controversia sobre este tema es por lo tanto el resultado de las peculiaridades de la historia alemana junto con las posiciones aparentemente contradictorias de Nietzsche en cuanto a la Cuestión Judía.


Nietzsche en Leipzig en 1866

—¿Cómo cambia su libro nuestras opiniones de Nietzsche en cuanto filósofo?


—R. Holub: Esa pregunta es difícil de contestar. Muchas de las contribuciones más importantes de Nietzsche a la filosofía tienen una escasa conexión con sus opiniones acerca de los judíos y el judaísmo, de manera que existe la tentación de considerar esas cuestiones como secundarias al considerar la filosofía de Nietzsche y carentes de importancia para cualquier evaluación de su pensamiento. 

En efecto, muchos de los filósofos más prominentes en la tradición alemana expresaron opiniones sobre la judería que eran tan malas, o peores, que cualquier cosa que Nietzsche tuvo que decir al respecto. Pero también deberíamos considerar que los filósofos poseen una manera de pensar acerca del mundo, y que parte del modo de pensar de Nietzsche acerca del mundo contenía estereotipos sobre raza, género y pertenencia étnica que él era incapaz de superar. 

Sería tonto considerar todo lo que Nietzsche escribió como contaminado por el racismo; pero también sería tonto considerar que sus reflexiones sobre asuntos tanto históricos como abstractos no habían sido afectadas por la manera en la cual él abordó la Cuestión Judía.–

sábado, 2 de septiembre de 2017

Judeo-cristianismo..una moralidad de "esclavos".


Si él no hubiera enfermado y muerto en 1900, bien podría haber vivido para presenciar el temprano ascenso de Hitler y el Nacionalsocialismo. Él habría tenido 89 años en 1933, cuando Hitler asumió el poder. Probablemente su apoyo habría sido incondicional. Si él hubiera vivido para ver la aparición de la industria del "Holocuento" y la influencia judía en los medios de manipulación.


El análisis de Nietzsche del problema judío es poderoso, profundo y completamente único. Es de la clase que nunca podría ser llevado a cabo hoy por ningún filósofo de la corriente predominante. Agradezcamos que él haya vivido y escrito en un tiempo en que tal pensamiento realmente libre era todavía posible.



Ahora existe una forma distintivamente moderna de la mentalidad basada en el servilismo, la conformidad, la igualdad, la compasión, la culpa, el sufrimiento, la venganza y el auto-odio: la moral del rebaño. Uno apenas podría idear una concepción más baja del hombre.

En términos generales, los filósofos a través de todas las épocas han provocado pocos serios sentimientos de animosidad.


Friedrich Nietzsche es ciertamente uno de los filósofos más polémicos de la Historia, es el epitome de la "no-corrección política", a Nietzsche claramente no le importaba nada a quién él pudiera ofender.

Él estaba en una misión de exponer la hipocresía y la corrupción moral, y socavar la degenerada sociedad moderna. Sólo yendo a la raíz del problema, pensó él, podríamos nosotros encontrar nuestro camino hacia adelante, un camino hacia la grandeza que es el destino humano.


Afirmó Nietzsche, la opresión sentida por los judíos y los primeros cristianos creció hasta el punto de que fue creado un nuevo sistema de valores, el judeo-cristiano, como una especie de respuesta religiosa y ética a la dominación romana.

Aunque se trataba de un sistema unificado, tenía diferentes énfasis para ambos grupos. Para los judíos el foco estaba puesto en la auto-compasión, la cohesión étnica, una sed de venganza, una obsesión con la libertad, un odio hacia los fuertes y poderosos, y un deseo de recuperar la riqueza perdida. 

Los cristianos, a través de la figura de Jesús, prefirieron enfatizar el valor de los oprimidos, la fe en Dios para traer justicia, la salvación en la vida futura, y una obsesión con el amor como un medio para aliviar el sufrimiento. Habiendo surgido, como lo hizo, de la cuasi-esclavitud impuesta por los romanos, Nietzsche consideró a esa respuesta colectiva judeo-cristiana como una moralidad de "esclavos".

Pero el resultado actual ha estado lejos de ser positivo. Muy por el contrario, ha sido un desastre absoluto para la Humanidad. Cuando se ha combinado con poblaciones en auge y tecnología avanzada.

Esto nos lleva a la cuestión de los judíos. La posición de Nietzsche en cuanto a los judíos es compleja y decididamente heterogénea. Por una parte, ellos son la encarnación y el producto de la despreciada moral de los esclavos. Los judíos deben su mismo éxito a la promoción y la explotación de ese modo de pensar.



Vemos esta actitud de Nietzsche en una temprana obra, Humano, Demasiado Humano (1878). En una breve discusión acerca del "problema de los judíos", Nietzsche muestra una evidente simpatía por su sufrimiento:
"El joven judío de la Bolsa de comercio es la invención más repugnante de la raza humana entera".

Nietzsche, habla de la "corona de triunfo" del árbol judío del odio, los objetivos de aquel odio: la victoria, el despojo y la seducción, que profundizó más las raíces de aquel odio en todo lo que era profundo y malvado.