En este mundo de locura liberal.. todo lo que sea degradación.. decadencia..degeneración o envilecimiento en el hombre esta permitido y es fomentado...pero el verdadero pensamiento independiente que se salga de lo que dicta el sistema.. es severamente penado por todas las cortes del mundo...el "delito de opinión" es el peor crimen que se puede cometer en este mundo de pensamiento totalitario...Oder

viernes, 8 de agosto de 2014

El Revolucionario Imposible

Nuestra revolución debe ser la de la vida, la de un sí a la vida. Nuestra revolución debe ser la de la alegría, pues alegres debemos ir por el mundo, insultantemente alegres, incluso en el paredón... si a tal extremo llegamos. Nuestra revolución debe ser la de la lucha, pues mediante ella nos expresamos vitales y alegres; y mediante ella alzamos un camino que nos llevará a la consecución de nuestros ideales... y estado ideal de cosas. Sin piedad, sin temores, somos la superación a la muerte... la muerte no existe como un no a la vida, sino como un lugar dentro de la vida, es nuestra eternidad: la superación de la propia muerte y... de la propia vida.




Nuestro mayor valor reside en la acción, no nos fijamos en la palabra, sino en el ejemplo. Por ello, nosotros, los revolucionarios, debemos ser ejemplares: que la palabra vaya siempre acompañada de una acción. Ejemplares para los niños, ejemplares para los adolescentes, ejemplares para todo nuestro pueblo. Por ello la revolución empieza por uno mismo; quizá sea la hora de renunciar a un montón de cosas, a cambio nada o muy poco, pero nosotros no esperamos nada. ¿Para qué esperar, no somos acaso hombres y mujeres de acción?


Queremos al enemigo, sólo a cierto enemigo, porque nos entretiene y nos hace ver cuánto valemos: sobretodo le queremos por costumbre, por inevitable. Le rondamos, ansiamos que se mida con nosotros. Cuanto más decente mejor: un enemigo formidable hace dulce la victoria, pero digna la derrota. Así que despreciar al enemigo pequeño, ansiar al enemigo fuerte y erguido. Y que aquí la palabra desprecio adquiera dimensiones superlativas. Que nuestro respeto sea ganado con sangre, que el ganado por nosotros sea igualmente sangriento... pero sobre todo merecido.


El socialismo judaico no es una opción, no lo es si NO eres nacionalista, si realmente lo eres... con la acción demostrarás ser socialista, porque de lo social harás tu preocupación, es decir, de tu pueblo harás tu misión y de él harás tu lucha hasta el final. Pero lo social no es todo, lo social es sólo tu comunidad, la comunidad de tus iguales, de aquellos que se asemejan a ti por dentro y por fuera. La comunidad es sangre y espíritu: ambas se contienen mutuamente, ambas conforman lo que somos. Y es que ser nacionalista es amar lo propio. Y no es odiar lo ajeno, sino respetarlo, pero respetarlo mediante el pathos de la distancia, entendido este pathos en todo su sentido aristocrático, hiriente para el hombre actual. Por supuesto, nuestro amor debe ser celoso, no debemos amar otra cosa que no sea a nosotros mismos y aquello que nos haga ser más nosotros mismos. Nuestro amor no es gratuito, no es universal, nuestro amor nos protege de los enemigos... no se puede mezclar, nos ha de mantener enérgicos y puros.


Y somos hombres y mujeres de acción. No nos gusta esperar, no nos gusta esperar con esperanza. Repudiamos la esperanza, es la antítesis de la voluntad. Nuestra voluntad es nuestro ego, nuestro ser, lo volitivo nuestra expresión en el mundo. Somos pasado, presente y futuro, somos un devenir que viene de todos los espacios temporales, una corriente difícil de imaginar... ¡pero imparable!


Nuestro orgullo no es presunción, nuestro amor es amor propio y autoconocimiento de nosotros mismos: mal se quiere aquel que se sobrevalora o se infravalora. Por ello detestamos al humilde, sobre todo si es falsamente humilde, pues quien presume de humildad pretende ser un hombre distinguido, un penoso hombre distinguido. Sea este un modelo de hombre despreciable para nosotros, no menos el que se vanagloria de la imagen engrandada de sí mismo.


Y nosotros nuestros iguales, nosotros los hombres y mujeres de un mismo pueblo, con una misma misión y con una misma lucha... necesitamos nuestros héroes y nuestra jerarquía. Tanta comodidad ha aburguesado los sentidos y los instintos de lucha. Repudiemos el igualitarismo... ¡que nadie te confunda con el otro! No hagas del dinero, de los objetos, de lo superficial, del mercado... el fin de todas cosas, sino haz de ti el fin de todas las cosas y de todo lo demás un medio.


No perdamos el empeño. Nuestra fuerza no perecerá jamás. De las cenizas surge siempre el pájaro más bello, el ser de luz por excelencia, aquel que renace, que es un desgarro de la muerte... El fénix es nuestro sino. Hoy parece que todo juega contra nosotros, que el mundo nos aplasta, que las injusticias nos persiguen, que la vida se ha convertido en un laberinto sin salida en el que no existe el futuro. La vida parece habernos convertido en mera existencia parecida a la de una roca, un lugar en el que la vida está parada. Pensemos en el fénix, pensemos en nuestras alas de fuego, pero antes pensemos en quemarnos... en consumirnos... para resurgir en toda nuestra gloria.

La historia es nuestro legado

Buscando en el pasado nos sumergimos en el cementerio que es la historia, todos los hombres y mujeres están enterrados en él, del pasado recogemos algunos frutos, de nuestros abuelos, bisabuelos, tatarabuelos... todos ellos nos han dejado un gran legado, un legado universal puesto que cualquier persona del mundo puede tener acceso a ese legado histórico y aprender de él, de esa obra forjada por generaciones y generaciones pretéritas, mi padre se llama fascismo, o nacionalsocialismo, o nacionalsindicalismo, qué más da; todo aquello que participe de la idea de identidad, del reclamo nacionalista del derecho y obligación de un pueblo a su determinación y soberanía, forman parte de mí y de ello me siento heredero. En ese legado hay quienes figuran con letras doradas, y otras personas no aparecen. Se me agolpan en la cabeza historias de hombres y de mujeres anónimos, amontonados en cunetas, apuñalados en un campo de batalla o desollados en algún lugar de la América 'virgen'... personas que parecen no haber tenido una sepultura digna en la historia. Quizá, ganarse la eternidad significa obligar a la historia a que te haga un hueco; es decir, ganarse un nicho en el que perecer y todos te recuerden. Si la historia te recuerda todo hombre lo hará, la historia es nuestra memoria universal. Obviamente, la eternidad, bajo mi concepción, es algo más amplio, pero no corresponde aquí desarrollar tal concepción. La historia, como reflejo del pasado, debería ser un lugar para visitar y del que aprender. No hay que renegar del pasado, no hay que condenar la historia, no hay necesidad de ninguna culpabilidad. Pero tampoco existe la obligación de hacer pagar deudas en el presente o seguir al pie de la letra el camino de nuestros ancestros. Porque de algo estoy seguro, el pasado puede ser una inspiración, un ejemplo, pero nunca la salvación o la solución de nuestros problemas.  La historia, como cementerio, ha de tener un lugar donde poner flores a nuestro héroes, inspiradores para los tiempos del presente. Pero ese tributo no debe suponer la praxis de todo hombre actual, no debe constituir el modo en el cual nos forjamos y nos damos forma. Los cementerios, como lugares de paz, están para que los muertos descansen tranquilos; ellos libraron sus batallas, hoy nos toca librar las propias... por y para nosotros. Tenemos el derecho y la obligación de ser nosotros mismos, de crear en el sentido estricto de la palabra, de reinventarnos como hombres. No quiero ser un mero reflejo. 

Nietzsche..un escrito polémico..

«¡Quiero acabar con toda mi humanidad!», ¡Siiiii!, ¡sea este mi grito de guerra! ¡Quiero acabar con todo lo que me hace hombre!, ¡quiero superar todo lo humano y mi mortalidad!, ¡quiero ir más allá de lo que me hace ser igual que toda una especie biológica y más que aquello que me hace ser como ente individual absoluto! ¡Quiero alcanzar al máximo mi voluntad de poder!, ¡quiero destruir muchos valores y crear algunos nuevos, también recuperar algunos olvidados! 

¿Por fin se acabaron los tiempos de la piedad y de la compasión, vuelven los seres de conciencia imperturbable? No lo sé, ¡pero aquí estoy yo! ¡El malvado para los crucificados, el bueno para los fuertes y puros, para los de la moral primigenia, para los de la moral anterior al charlatán de la plaza! 

Quiero ser el superhombre, ¡os digo!, superhombre no como hombre, sino como superación de todo lo anterior. Quiero ser un Dios, un ser que transcienda de su propia naturaleza y alcance una mayor. Quiero poder, quiero poder disponer de las vidas de los hombres y alcanzar ideales que nos lleven a la gloria, a ellos y a mí, para dignificarles y hacerles sentir triunfantes en una nueva vía mucho más noble y más pura, más natural y más auténtica, donde la realidad se siente en carne viva: la guerra será nuestra honra y la lucha nuestro oficio, ¡nuestro orgullo! 

No es la razón la que nos llevará a la paz, ni el derecho-humanismo, sino nuestra sangre, nuestro sudor, nuestro plomo y nuestro acero, sólo esto ha salvado a los hombres. Quiero hombres obedientes, hombres educados en el deber y en el sufrimiento, quiero hombres que desprecien las comodidades y la banalidad, quiero hombres que no sean hombres, que sonrían ante la muerte y que ante la vida gocen como niños pequeños jugando a la guerra. 

Quiero hombres de grandes miras y que sean soberanos en la medida que se comprometen y luchan por propia voluntad, es decir, que obedecen a voluntad y saben ver cuando la causa es una bella causa y un líder un gran líder, el LÍDER. Que silben las balas, yo quiero luchar, yo quiero devastar, yo quiero ser esa bestia que llevo tanto tiempo manteniendo quieta y ascender en mi vía espiritual. 

Quiero purificar mi tierra, ¡y la sangre!, quiero dar hijos al mundo y que éstos den prolongación a mis actos, y que me superen, y defiendan todo lo bello y noble que nos hace ser lo que somos. 

Quiero morir en el campo de batalla y que los hombres canten mis hazañas, quiero ser paradigma, Dios y gloria para los hombres, quiero ser la meta de todos aquellos que quieren alcanzar el superhombre.

jueves, 7 de agosto de 2014

Nosotros Los Estoicos



La misión del sabio es urgir a las personas a examinarse a sí mismas y a llevar una vida conforme a la razón...Epicteto..


Los estoicos sostienen que las personas morales son las que viven de acuerdo con los dictados de la razón, y se ven a sí mismos como individuos autosuficientes, capaces de disciplinar sus deseos y de permanecer totalmente indiferentes a las vicisitudes de la vida. En virtud de sus principios morales y de su concepción de la vida buena, los estoicos se consideraban a sí mismos como pertenecientes a la tradición socrática. Ellos sostienen, como sus predecesores los cínicos, que la lección que se debe sacar de la vida y enseñanzas de Sócrates es que la virtud humana y la felicidad dependen no del éxito material, sino de la formación del carácter, el cual debe ser fiel a lo más propio de nuestra naturaleza: la racionalidad. Además, sostienen los estoicos, es a través de la conducta en conformidad con la naturaleza racional que la gente se une entre sí y con el universo. El significado de la exhortación socrática: "conócete a ti mismo", es claro, pues es sólo a través del conocimiento propio que la gente puede participar en la comunidad moral.


La filosofía de Epicteto, un estoico romano, se desarrolló a partir de las enseñanzas de Zenón, la última de las cuatro famosas escuelas de la Atenas antigua. La dependencia del pensamiento griego es típica de la filosofía romana; en la larga historia del imperio romano, no se produjo ninguna filosofía que tuviera algún valor. De todos los sistemas filosóficos griegos transplantados a Roma, el estoicismo fue probablemente el más exitoso. Al final del siglo II a.C., la filosofía estoica estaba firmemente asentada en su nuevo ambiente, y en los siglos siguientes fue aceptada por los miembros de las clases altas y bajas de la sociedad. Llegó a ser bastante popular entre los soldados romanos como filosofía que predicaba la indiferencia frente a las adversidades, y por su apelación a la "ciudadela interior" resultó atractiva para intelectuales de la talla de Cicerón, Séneca, el emperador Marco Aurelio y Epicteto. Según Epicteto, la persona que valora la virtud por sí misma es feliz. La virtud, nos dice, es una condición de la voluntad en la cual ésta es gobernada por la razón, con el resultado de que la persona virtuosa busca sólo aquellas cosas que puede alcanzar y evita aquellas que están fuera de su alcance. La infelicidad es el pago inevitable de aquellos que desean lo que no pueden obtener. Los sabios se resignan a limitar sus deseos a lo que pueden controlar. Con respecto a los deseos que no pueden satisfacerse, ellos son literalmente apáticos, esto es, no tienen ningún sentimiento sobre ellos. Además, saben que todo lo que está más allá del control de una persona es irrelevante para la ética. Las personas virtuosas encuentran en ellas mismas todo lo que es necesario para alcanzar la felicidad –moralmente, son enteramente autosuficientes.

Al responder a la pregunta: "¿Qué es lo que está bajo nuestro control?", Epicteto reafirma una de las doctrinas distintivas del estoicismo: son nuestras actitudes hacia los eventos, no los eventos mismos, lo que podemos controlar. Nada es por su propia naturaleza calamitoso –incluso la muerte es terrible sólo si la tememos. De nuevo, aunque uno pueda fallar al llevar a cabo los actos señalados por la providencia divina –porque al tratar de realizar nuestros deberes las circunstancias nos lo impidan– uno debería permanecer imperturbable. Por ejemplo, si debido a la pobreza los padres no pueden alimentar a sus hijos, no deberían preocuparse, siempre y cuando hagan todo lo posible por proveer para sus hijos. Si ellos desean cumplir con su deber, están cumpliendo con su obligación, pues sólo esto está dentro de su poder. Aún más, ellos deben estar seguros de que todo lo que sucede es por necesidad divina, y que sea lo que sea que Dios haga, es por su bien.

martes, 5 de agosto de 2014

La Derecha: Cobardes, Mentirosos y Estúpidos. Por David Lane

 Recuerde siempre: los policias de azul sirven al judío.
Aquellos que resisten son destruídos social, política y económicamente. Si seguimos efectivamente resistiendo, somos encarcelados o asesinados... Es mediante el poder militar y policiaco estadounidense que a la raza Blanca se le niegan no sólo naciones Blancas sino escuelas exclusivamente Blancas, vecindarios, organizaciones y todo lo necesario para la continuación de nuestra supervivencia como una entidad biológica o cultural. Ni la intención ni el efecto pueden ser negados. Esto es genocidio deliberado y malévolo, el exterminio de nuestra especie....... David Lane...                                                                                               
Si trato principalmente del estadounidense ZOG (Gobierno de Ocupación Sionista), no es que yo no reconozca la situación de otros países otrora Blancos como Francia, Inglaterra y a través de toda Europa. Pero el hecho es que Estados Unidos es el departamento de policía para un Gobierno Sionista Mundial.  

 A pesar de todo esto, los impostores que han dirigido a la Derecha durante muchas décadas siguen proclamando el status divino para las mismísimas instituciones religiosas y políticas que están exterminando la reserva genética aria Blanca. Igualmente traicionero es cómo ellos siguen repitiendo lo que dicen sus amos judíos al vilipendiar al Tercer Reich y a Adolf Hitler. 

Ellos saben muy bien que los pueblos germánicos de Europa Central han sido durante miles de años los defensores de la raza Blanca. En el año 9 d.C. Hermann (Arminio) derrotó a las legiones de raza mezclada de Roma en la histórica batalla del bosque de Teutoburg. Sin los sacrificios de sus guerreros teutónicos, la belleza de la mujer aria Blanca y nuestro tipo de civilización probablemente no existirían hoy.





Casi ocho siglos más tarde las hordas de raza mezclada de los moros del Norte de África invadieron Europa. Ellos conquistaron Portugal, España y comenzaron haciéndolo en Francia. Ellos fueron finalmente detenidos por una tribu teutónica llamada los Francos, de quienes toma Francia ahora su nombre. Nuevamente, le debemos la misma existencia de nuestra raza a estos héroes germánicos. Cada vez que usted usa una invención de un hombre Blanco, desde las más mundanas, como el papel higiénico, la plomería de interior o la calefacción central, hasta las más sofisticadas, como las orquestas sinfónicas o las comunicaciones modernas, usted debería agradecer fervorosamente a los Dioses por los germanos.



Cuatrocientos años después de la invasión de los moros nuestra sagrada patria europea fue otra vez amenazada, esta vez por la Horda Dorada de Gengis Jan. Europa fue defendida por la infantería germana combinada con la caballería polaca como una última línea de defensa. ¿Le dice su "líder" derechista que los mongoles de Gengis Jan eran de la misma raza que los indios norteamericanos que nuestros amos llaman falsamente Nativos estadounidenses?. ¿Le dice él que ellos tomaron a nuestra gente, sobre todo a nuestras mujeres, como esclavos?. ¿Le dice él que los moros norafricanos tomaron a nuestra gente como esclavos, a nuestros muchachos para ser castrados como eunucos, y a nuestras muchachas como juguetes de harem?. 

Difícilmente, puesto que un derechista es un sirviente de la conspiración judía para destruír el orgullo racial Blanco y el conocimiento de nuestra historia y herencia. En vez de ello, el líder derechista usa los clichés judíos de "nazi", "Gestapo", "tropa de asalto" y otros por el estilo como ejemplos de la tiranía.



La Judería sabía muy bien que para exterminar a la raza Blanca era necesario destruír Europa Central, ahora llamada Alemania, como un Estado racial. De esto es lo que se trataron realmente las dos Guerras Mundiales, y sobre todo la Segunda. Alemania simplemente estaba cumpliendo su papel y deber histórico como defensora de la raza Blanca. Vuestro "líder" derechista sabía esto, y él lo sabe ahora también. 

Pero, por supuesto, los veteranos militares que abundan en las posiciones de mando en la Derecha ya no podrían pavonearse en los pasillos de (la organización) Veterans of Foreign Wars, beber sus tragos y jactarse de cómo ellos "destrozaron a los alemanes", si ellos afrontaran la verdad. Ellos no podían presentarse como modelos de virtud si se supiera que ellos lucharon para exterminar a la raza Blanca. Ellos no le dicen a usted que Alemania fue superada en número en una proporción de 10 a 1 en hombres, o que los Imperios soviético, estadounidense, francés y británico tenían más de 140 veces la superficie de tierra y miles de veces los recursos de Alemania. 

¿Cómo, entonces, podrían ellos jactarse de su heroísmo al destruír a su propia especie y nuestra antigua patria?. He oído, sin embargo, que ellos se jactan de cómo ellos pudieron tener los favores de muchachas alemanas que se morían de hambre después de la guerra por una barra de caramelo u otros pequeños artículos de comida. El conocimiento de esto me pone enfermo. 


Llegó el tiempo en que ya no tuve más estómago para aguantar la hipocresía de la Derecha, y su efecto había sido demasiado destructivo como para ignorarlo, incluso si esto me costaba cada partidario y amigo que yo tenía. Era necesario escribir algunas amargas verdades. Una táctica favorita de los impostores que se llaman a sí mismos "líderes" era divorciar al gobierno Federal de la entidad entera llamada Estados Unidos. Se trata de una técnica de doble-pensamiento que neutraliza, porque nadie toma medidas contra lo que ellos perciben como "suyo". Por esto es que he enseñado que un enemigo debe ser demonizado. Nuestros amos saben esto, y es por ello que tenemos los "Hitlers del Año" interminablemente: Slobodan Milosevic, Sadam Hussein, Khadafi, Noriega, Jomeni, Hirohito, Mao, Stalin, etc., etc. A veces grupos enteros son demonizados: japoneses, árabes, el Islam, y sobre todo los alemanes o los Blancos en general, en particular los varones. Este juego tiene que ser denunciado. Comienzo con datos demográficos.



La raza Blanca comprende aproximadamente el 8% de la población de la Tierra. Debido a impuestos abusivos hemos tenido que reducir el tamaño de las familias y ahora hacemos un promedio mucho menor que la tasa de reemplazo. Mientras tanto, nuestros impuestos son usados para criar familias de color de una docena de niños y más. Como resultado, somos una raza comparativamente envejecida. 

La estadística relevante para la supervivencia es el número de mujeres Blancas en edad de procrear o más jovenes. Aproximadamente el 2% de la población de la Tierra son mujeres Blancas jóvenes. Además nuestros amos nos obligan a aceptar la inmigración de millones de gentes de color cada año en los países alguna vez Blancos. Finalmente, la propaganda que promueve el acoplamiento inter-racial, en particular entre mujeres Blancas y varones de color, es incesante. 

Debemos hablar ahora con la elocuencia de la emergencia y actuar con el fanatismo de la desesperación. Debemos comprender finalmente que los sistemas políticos, religiosos y económicos pueden ser destruídos, reconstruídos o sustituídos, pero la muerte de nuestra raza será eterna. Esto está más allá de la fijación de prioridades. La supervivencia es el único asunto. 


Nunca olvidaré las imágenes de la policía montada amparada por los edictos de los tribunales federales dando bastonazos a las madres Blancas del Sur de Boston en una sangrienta sujeción. Esto ocurrió porque ellas protestaban por la integración racial y por la destrucción de las escuelas de su vecindario. Otra vez traduzca: protestaban por el asesinato de su raza. Recuerde siempre: los muchachos de azul sirven al judío.



¿Recuerda usted a Kathy Ainsworth?. Ella era una hermosa señorita profesora de escuela que protestó por la integración racial. Ella estaba embarazada cuando los perro-cerdos de la FBI le dispararon en el vientre, matándola a ella y a su bebé [1968].


¿Recuerda usted a los Weaver?. Primero los perro-cerdos federales asesinaron al hijo, disparándole en la espalda. Luego un perro-cerdo francotirador federal le voló la cabeza a la señora Weaver mientras ella sostenía a su pequeña hija en sus brazos [1992].


¿Recuerda usted cómo los perro-cerdos federales quemaron vivo a Robert Jay Mathews en Whidby Island [1984]?. ¿Y los asesinatos de Arthur Kirk [1984], John Singer [1979] y Gordon Kahl [1983]?. El hijo de Gordon Kahl, Yorie, y Scott Faul todavía se pudren en prisión con cadenas perpetuas por el delito de no haber muerto cuando ellos fueron los objetivos de los asesinos perro-cerdos federales. Sospecho que cuando los poderes policiacos de Estados Unidos asesinen al último verdadero hombre Blanco y lleven a la rastra a las últimas verdaderas mujeres y muchachas Blancas para la recreación inter-racial, los "patriotas" todavía estarán agitando la bandera de las Barras y Estrellas y cantando "Dios Bendiga a Estados Unidos".


Cobardes, mentirosos y estúpidos.

Revolución por el Número 14 por David Lane

Un movimiento revolucionario debe, también, tener símbolos, mártires eslogans. Para tal efecto he promovido incesantemente un lema que llamo las "14 PALABRAS": Debemos asegurar la existencia de nuestra gente y un futuro para los niños Blancos. Quiero hacer de estas 14 PALABRAS el más sagrado, famoso y motivante complejo de palabras en la Historia de la Tierra. Ellas son el único problema para cualquier persona Blanca sana en este planeta hoy. Este libro, así como todo lo que hago o digo, está dedicado a aquel objetivo singular e inquebrantable.En el proceso fue necesario demoler los antinaturales y destructivos pero reverenciados iconos tanto religiosos como políticos. Esto me ha ganado muy naturalmente la enemistad de aquellos grupos que están capturados en un estado zombie de "creencias", así como de aquellos que tienen intereses en los sistemas de poder existentes.
Un movimiento revolucionario y en efecto eso es lo que debemos tener si a estas alturas vamos a asegurar la existencia de nuestra Gente y un futuro para los niños Blancos es un asunto complejo. Los líderes de tal movimiento deben tener una visión general completa de las estructuras sociales y de cómo estas estructuras están relacionadas para guiar, servir o destruír a una población sujeta a ellas. Es igual de importante que un líder revolucionario deba entender la naturaleza humana y lo que hace que una persona sea leal o que sea enemiga de un contrato social, ya religioso o secular
Siendo la naturaleza humana lo que es, un movimiento revolucionario ―particularmente en sus etapas tempranas― debe tener muchas capas. La inspiración y la vida del movimiento provienen de individuos que casi inevitablemente son o asesinados o encarcelados. Éstos son aquellos que dicen la verdad intransigente y respaldan sus palabras con acciones.



Dentro de otras capas del movimiento están aquellos que tratan con facetas o síntomas de la estructura social a ser o destruída o creada. Estos a menudo soldados desconocidos no deberían ser denigrados, ya que ellos tratan con la realidad de la naturaleza humana. Por ejemplo, el hombre que se ha limpiado a sí mismo de todo dogma se ve totalmente frustrado y contrariado al intentar discutir con un veterano de la Segunda Guerra Mundial que se considera un héroe por haber participado en aquella guerra fratricida. Aquellos de nosotros con mentes libres sabemos que los hombres Blancos de Estados Unidos e Inglaterra fueron usados en aquella guerra por la Judería con el objetivo expreso de destruír la base racial de nuestra antigua patria europea. Pero, como es la naturaleza humana, el veterano preferiría más bien presentarse como un héroe ante sus amigos, su familia y ante sí mismo, antes que reconocer que sus acciones fueron un genocidio contra su propio patrimonio genético. Además, Estados Unidos tiene una enorme población de veteranos que reciben remuneración financiera por su participación en las guerras de Estados Unidos y las ocupaciones desde Italia a Alemania, a Corea, a Vietnam, a Iraq, a Granada, a Panamá, desde los Salones de Moctezuma hasta las costas de Trípoli, y así sin parar. Para todos, salvo para el más resueltamente auto-investigador y honesto, es preferible fingir un status de héroe y disfrutar de los beneficios financieros que ser un decidor de la verdad y sufrir el subsecuente rechazo y sufrimiento. Ésta es una realidad que un revolucionario verdadero y competente entiende y con la que tiene que tratar.
En el reino religioso encontramos problemas similares. El predicador judeo-cristiano que pasó toda una vida enseñando que "Negro o Amarillo, Rojo o Blanco, todos son preciosos ante su vista", y que vive de los diezmos de sus fieles, no quiere escuchar que la raza Blanca no puede compartir dioses, religión, tecnología, comida, mujeres, territorio o cualquier cosa de valor con otras razas. Aquello niega cada ley de la Naturaleza en un mundo competitivo y destruye los sentidos de singularidad y valor necesarios para la supervivencia de nuestra raza. De manera que él contraataca y niega la lógica, el sentido común y la ley natural con coros cada vez más fuertes de "tengan fe" y "crean", que son la materia prima de la tiranía sacerdotal y política.



El movimiento llamado "Identidad" es un intento de tratar con esta faceta de la naturaleza humana y con aquellos que están bajo la esclavitud de la "creencia" no demostrada. Ésta es otra capa necesaria o una técnica para tratar con la realidad que afrontamos.


Mi papel en esta lucha, como quiera que pueda haber resultado, consiste en decir la verdad absoluta y desnuda. Los camaradas con visión e integridad comprenden que alguien tiene que cumplir este papel a fin de concentrarse en el objetivo último. Ellos han continuado siendo mis amigos, a veces sin anunciar el hecho. Otros a quienes he denominado como "los adoradores de sus verdugos" me han difamado en la misma manera que mis enemigos sionistas y federales, muchos por las razones ya explicadas. Pero los hombres sabios saben que las tiranías atrincheradas se infiltran en los movimientos de resistencia y hasta construyen grupos falsos a fin de identificar y destruír a la oposición potencialmente capaz. Lo que ha sido llamado el Ala Derecha (la Derecha política) parece haber sido en gran parte una combinación de adoradores de los verdugos y agentes enemigos engañosos durante muchas décadas. Este engaño es lo que estoy determinado a exponer y conquistar.
Aquellos que han leído mis artículos en el pasado saben que hay ciertos temas y frases que repito casi sin parar. Como está declarado en el precepto 57 de los 88 Preceptos, parafraseado aquí, una idea debe ser presentada de manera S.E.R.B.: Simplemente, Emocionalmente, Repetidamente y Brevemente. Por eso yo continuamente vuelvo a ciertos temas vitales. Por ejemplo: la Naturaleza y las leyes de la Naturaleza son obra del Creador, independientemente de lo que uno entienda por "Dios". Por lo tanto, las leyes de la Naturaleza son las leyes de Dios, y la ley más alta de la Naturaleza es la preservación de la propia especie de alguien. Otro ejemplo: un enemigo debe ser demonizado. Un pueblo que finge que las instituciones políticas y religiosas que lo destruyen son "suyas", ya sea por motivos emocionales o financieros, está condenado. La institución de un verdugo que practica el genocidio contra la raza de uno debe ser identificada, destruída y sustituída.

David Lane

jueves, 31 de julio de 2014

Schopenhauer sobre Inteligencia, Raza y Judaísmo

Por Brenton Sanderson..



Las observaciones de Schopenhauer acerca de los judíos influyeron en una serie de figuras notables, incluyendo al más famoso, Adolf Hitler, quien según un inventario de los libros que él pidió prestados entre 1919 y 1921 existente en el Instituto Nacionalsocialista de Munich leyó un volumen tituladoSchopenhauer y los Judíos, junto con obras tales como Los Fundamentos del Siglo XIX de Houston Stewart Chamberlain y la traducción alemana de El Judío Internacional: El Principal Problema del Mundo de Henry Ford [Timothy Ryback,Hitler’s Private Library: The Books that Shaped His Life, New York, Vintage, 2010, p. 50.]. Schopenhauer es mencionado por su nombre dos veces en Mein Kampf. Una de estas referencias se refiere a la observación de Schopenhauer en su obra Parerga und Paralipomena de que «los judíos fueron en todas las épocas y por todas las naciones aborrecidos y despreciados. Esto puede ser debido en parte al hecho de que ellos eran el único pueblo sobre la Tierra que no adscribía al Hombre ninguna existencia más allá de esta vida, y fueron (los judíos), por lo tanto, considerados como ganado, como las heces de la Humanidad, pero como los maestros del decir mentiras» [Schopenhauer,Parega und Paralipomena, volumen 2, op cit., p. 357].
Schopenhauer es universalmente reconocido como un gigante intelectual, y por buenas razones. Su pensamiento estaba a menudo décadas, y a veces siglos, adelantado a sus contemporáneos. Sin embargo, la filosofía de Nietzsche (a pesar de sus contradicciones) ha disfrutado de una aceptación mucho más amplia entre aquellos de la Derecha racialista. Esto en gran parte debido al marcado anti-igualitarismo de Nietzsche, y al hecho de que el pesimismo de Schopenhauer y su defensa de la renuncia a la vida son profundamente disfuncionales desde un punto de vista de un grupo evolutivo. Como MacDonald ha señalado, todos somos libres para decidir no jugar al juego evolutivo. Nosotros los occidentales somos particularmente propensos a idealismos morales que comprometen nuestros legítimos intereses étnicos/raciales. Sin embargo, si nosotros (o nuestros parientes raciales o étnicos) decidimos no jugar al juego evolutivo, automáticamente perdemos. Estamos destinados a la extinción final.

Schopenhauer acerca del Judaísmo


Schopenhauer conceptuó al judaísmo en términos parecidos a la teoría de Kevin MacDonald acerca del judaísmo, como un grupo de estrategia evolutiva que surgió históricamente para promover el bienestar económico y el éxito reproductivo de los judíos como un grupo genéticamente distinto. Para Schopenhauer, las doctrinas religiosas y la parafernalia del judaísmo son simplemente el aglutinante cultural que mantiene a los judíos unidos como una nación fundada en lazos de sangre. Respecto a los judíos, Schopenhauer hace notar que:


«muchas grandes e ilustres naciones con las cuales esta tinterillesca pequeña nación probablemente no puede ser comparada, como los asirios, los medos, los persas, los fenicios, los egipcios, los etruscos y otros, han pasado al descanso eterno y han desaparecido completamente. Y aún así hoy, esta gens extorris [raza de refugiados], este John Lackland [Juan sin Tierra] entre las naciones, se encuentra por todo el mundo, en ninguna parte en casa y en ninguna parte forasteros. Además afirma su nacionalidad con una obstinación sin precedentes y, consciente de que Abraham, que moró en Canaán como un extranjero pero que gradualmente se convirtió en el dueño de la tierra entera, como su dios le había prometido (Génesis 17:8), le gustaría poner el pie en algún lugar y echar raíces a fin de llegar una vez más a ser un país, sin el cual, por supuesto, un pueblo es como una pelota que flota en el aire. Hasta entonces, vive parasitariamente en el suelo de otras naciones; sin embargo está inspirado con el patriotismo más vivo por su propia nación. Esto es visto en la misma firme manera en que los judíos se mantienen unidos según el principio de uno para todos y todos para uno, de modo que este patriotismo sine patria inspira un mayor entusiasmo que cualquier otra cosa. El resto de los judíos son la patria del judío; y de esa manera él lucha por ellos como lo haría pro ara y focis [por el hogar y la casa], y ninguna comunidad en la Tierra se mantiene junta tan firmemente como ésta lo hace».


Como un grupo formidablemente cohesivo, cuya lealtad a sus parientes étnicos supera inmensamente a su lealtad hacia las naciones no-judías dentro de las cuales ellos moran, a los judíos no debería absolutamente nunca, afirmaba Schopenhauer, serles permitido desempeñar ningún papel en absoluto en el gobierno de esas naciones. De serles permitido aquello, ellos incuestionablemente explotarían ese poder para sus propios fines, inevitablemente a costa de la mayoría de la población no-judía:


«De esto se sigue que es absurdo querer concederles una parte en el gobierno o la administración de algún país. Originalmente amalgamada y una con su Estado, su religión de ningún modo es el asunto principal aquí, sino más bien simplemente el vínculo que los mantiene unidos, el punto de reunión y la bandera por la cual ellos se reconocen unos a otros. Esto también puede apreciarse en el hecho de que hasta el judío converso que ha sido bautizado de ninguna manera atrae sobre sí mismo el odio y el aborrecimiento de todo el resto (de los judíos), como ocurriría con todos los otros apóstatas. Al contrario, él sigue siendo por regla general amigo y compañero de ellos y considerándolos como sus verdaderos compatriotas, naturalmente con unas pocas excepciones ortodoxas... En consecuencia, es un punto de vista extremadamente superficial y falso considerar a los judíos simplemente como una secta religiosa. Pero si, a fin de permitir este error, el judaísmo es descrito, con una expresión tomada prestada de la Iglesia cristiana, como "Confesión Judía", entonces ésta es una expresión fundamentalmente falsa que está deliberadamente calculada para engañar, y no debería ser permitida en absoluto. Por el contrario, "Nación Judía" es la expresión correcta. Los judíos no tienen absolutamente ninguna confesión; el monoteísmo es parte de su nacionalidad y constitución política, y en ellos es una cuestión de rutina».


Por esta razón, mientras se reconoce el genio del pensamiento de Schopenhauer, debemos al final evitar sus conclusiones pesimistas y ponernos del lado de la doctrina afirmadora de la vida que planteaba Nietzsche. La raza Blanca no se convirtió en la fuerza dominante en el planeta mediante el renunciamiento a la vida y evitando los conflictos a la manera de los monjes budistas. Nuestros antepasados europeos, que construyeron la civilización occidental y la propagaron alrededor del globo, vivieron la vida al máximo, afirmaron la vida, y no evitaron los conflictos. Ellos se comportaron como se comportan todas las criaturas vivas sanas espontáneamente en la Naturaleza. La afirmación de nuestros intereses raciales nos pondrá inevitablemente en conflicto con otros que hacen lo mismo (sobre todo con los intereses judíos), pero esto es inevitable y natural y es simplemente el precio que debemos pagar para asegurar nuestra existencia. Tenemos que abrazar la lucha por la supervivencia de nuestra raza, y esforzarnos por reclutar a otros en esta lucha, porque, al final, no hay ninguna alternativa aceptable.