En este mundo de locura liberal.. todo lo que sea degradación.. decadencia..degeneración o envilecimiento en el hombre esta permitido y es fomentado...pero el verdadero pensamiento independiente que se salga de lo que dicta el sistema.. es severamente penado por todas las cortes del mundo...el "delito de opinión" es el peor crimen que se puede cometer en este mundo de pensamiento totalitario...Oder

domingo, 19 de marzo de 2017

El Nacionalsocialismo y Nietzsche


Si asumimos que el Nacionalsocialismo es una cosmovisión del mundo y la vida, no una mera doctrina política, y tratamos de definir las principales características de esa visión global de la existencia, hemos de confirmar que sin duda muchas de ellas coincidirían con las bases fundamentales del pensamiento nietzscheano. 

¿Quién se atrevería hoy en día a alabar y leer trozos del Zaratustra en la televisión? Pero es que Nietzsche apunta allí donde el Sistema no acepta dudas, a sus verdades de Fe: la igualdad, la masa, el dinero, la superioridad de la élite, la decadencia.

Nunca se ha podido comentar ese texto en la televisión democrática. No, Nietzsche es un maldito en un mundo de rebaño con pretensiones. Todo lo que es jerarquía y fuerza es "nazi". 

Pero si los principios generales nacionalsocialistas y nietzscheanos podemos considerar que coinciden en un gran tanto por ciento, si el sentido de la vida en ambos casos tiene una semejanza que podemos considerar como muy importante, otra cosa es cómo el Nacionalsocialismo fue influído por Nietzsche.

Es cierto que la hermana de Nietzsche y sus descendientes en la Fundación Nietzsche fueron fanáticos simpatizantes del nacionalsocialismo, y también es cierto que en el NSDAP hubo muchos altos cargos tremendamente influídos por Nietzsche. Especialmente influyente fue su cuñado Bernhard Förster, un racista y anti-judío militante que organizó la primera colonización racial aria en Paraguay.


De Hitler sabemos que regaló sus obras completas a Mussolini, pues éste sí era un gran lector y seguidor de Nietzsche.

Por ello no creo que la influencia de Nietzsche fuera decisiva en absoluto para el pensamiento y obra de Hitler, pero sí en cambio lo fue para el Nacionalsocialismo como cosmovisión general. Es más, seguramente la influencia ha sido mayor entre los NS de la posguerra que entre los de la preguerra. La Nueva Filosofía francesa, nacida en 1968, fue la base de todo el pensamiento posterior de la mayoría de los NS europeos, y está basada fundamentalmente en Nietzsche.

Mientras que el aprecio por Wagner descendió, el de Nietzsche aumentó, y el Arte fue sustituído por la adrenalina y la lucha, quizás porque en momentos de profunda represión y decadencia es más evidente y necesario el pensamiento de Nietzsche que la serenidad del Arte. 

Quizás Wagner está indicado para la construcción, mientras que Nietzsche es el ideal del combate.

lunes, 13 de marzo de 2017

El rechazo a la lógica natural

El rechazo a la lógica natural lleva a un rechazo también de los principios morales objetivos y por lo tanto consecuentemente a la aceptación de una "moral" relativista..la lógica natural es autónoma y situacional..no necesita ninguna aprobación ideológica.. 

La aceptación de la moral relativista es el rechazo a la lógica natural.. 

viernes, 3 de marzo de 2017

George Bernard Shaw



La gente siempre ha sido fascinada por el individualista "liberado de la conciencia", pero por lo general son reacios a excusar sus acciones por miedo a la desaprobación. 


George Bernard Shaw es probablemente el hombre que tuvo mayor responsabilidad en transferir el Übermensch de Nietzsche al idioma inglés y a las mentes de audiencias de habla inglesa, con su obra Hombre y Superhombre. Dicha conexión no debería engañarlo a uno para suponer que Shaw tomó prestado algo más de la filosofía de Nietzsche que el nombre, como Shaw deja en claro en su prefacio a su obra La Mayor Bárbara. 

Él compartió con Carlyle, Wagner y Nietzsche su evaluación de que el hombre común del siglo XIX era lastimosamente inadecuado para gobernar, un factor que las voces de la democracia no habían considerado probable, y declaró con total sinceridad: La mayoría de los hombres actualmente en Europa no tienen ningún objetivo al estar vivos.


De esta profunda sensación de fracaso político contemporáneo, Shaw sólo podía esperar la aparición de grandes individuos de genio, actualmente producidos por casualidad pero quizás un día producidos por diseño mediante la eugenesia. Él apreciaba, como lo hizo Nietzsche, el iconoclasta libre espíritu de aquellos que se elevan por encima de la moral convencional para hacer lo que es necesario.


Shaw era demasiado humanitario, sin embargo, para aprobar la alabanza de la crueldad que hizo Nietzsche. Él creía que el superhombre debería beneficiar a otros, y no vivir únicamente para sí mismo. Shaw parece parodiar al héroe nietzscheano en su descripción de Caín, el primer asesino.


Shaw y Nietzsche se separaron en la teoría política, ya que por mucho que Shaw admirara a los grandes hombres, él siguió apoyando al socialismo y los derechos de los muchos por sobre los pocos.

Los Antiguos de Shaw en su visión del futuro parecen realmente removidos de la realidad física, no mostrando ningún interés por las artes y los bailes de los niños, pero esa apatía hacia el mundo viene de la idea neo-platónica de Shaw de que la Mente última procura escapar de la limitación de la materia. Los Antiguos son activos en la contemplación; el objeto de sus pensamientos nunca es revelado, pero el caso es que, de todos modos, nadie que viva hoy podría entenderlos o apreciarlos.


El héroe de Shaw vive de acuerdo a una ética más alta no cargada por valores tradicionales y códigos morales anticuados. John Tanner disfruta de su reputación como un desvergonzado anarquista, autor de el libro más reprensible que haya escapado alguna vez a la hoguera", en parte porque llama la atención hacia sus opiniones progresistas, y en parte porque él se deleita exponiendo a potenciales pensadores liberales. Sin embargo, para el verdadero superhombre el período de transición hacia el estado avanzado no será tan fácil.

Nietzsche..el dominio del Yo.



Es verdad, sin embargo, que Nietzsche deseaba que los hombres estimularan las pasiones que conducen al mal, ya que ellas son también la fuente de la fuerza necesaria para conseguir la más difícil de las tareas: el dominio del Yo.

Nietzsche a menudo es acusado de ser un pesimista, un anarquista y un nihilista. Él era pesimista con respecto al hombre del siglo XIX, pero no en cuanto a la vida misma. Él exaltó al individuo que vive más allá del bien y el mal, pero sólo después de que él ha conseguido el dominio de sí mismo. Él reconoció la pérdida de todos los valores y de todo sentido, pero sólo como una presuposición, el principio y no el final de su filosofía. En lugar de Dios él puso al Superhombre, un ser superior, pero de todos modos uno de nosotros, que dice Sí a la vida y a la posibilidad de la grandeza humana.


La filosofía de Nietzsche se basa en tres pilares principales: el superhombre, la voluntad de poder, y el eterno retorno. Estas creencias sustituyen a las doctrinas cristianas de Dios, la salvación divina y la vida eterna. Como sustitutos de conceptos religiosos, esas tres ideas desafían la definición, permaneciendo en el reino de lo poético, lo emotivo y lo misterioso. Como dice Bentley, Sin el misterio, el superhombre se evaporaría. El portavoz de Nietzsche, Zaratustra, por lo general describe al superhombre con imágenes contrastadas: el hombre es sólo una cuerda estirada sobre un abismo entre la bestia y el superhombre; lo que el mono es para el hombre, eso es el hombre para el superhombre; el hombre es un lago que se eleva cada vez más alto, ahora que él no se derrama en Dios.


En una metáfora más completa, Zaratustra explica que el hombre es una corriente contaminada. La solución cristiana ha sido remover la contaminación, pero cuando eso es hecho, muy poco permanece. El superhombre, sin embargo, será un mar tan grande que él puede recibir la contaminación sin daño. El cristianismo ha dicho a los hombres que se abstengan del mal, porque quien toca el betún queda manchado. El superhombre sabe que no hay ningún ensuciamiento en el betún, ni tal cosa como el mal, ya que todo lo que existe es necesario.


Nietzsche no tenía ninguna concepción de una súper-raza; él habló sólo del individuo. Él no compartía el interés de Wagner por el Volk o su creencia en el alma de una raza. La idea de Hitler de una raza pura habría sido absurda para Nietzsche, porque sólo mediante el conflicto entre las razas ocurre el progreso. Para Nietzsche la lección de la existencia es que sólo los grandes individuos importan, aquellos que se levantan por encima de su naturaleza animal, por sobre sus instintos más bajos para el mero placer: La Humanidad debe trabajar continuamente para producir grandes individuos. Ésta y nada más es su tarea.


El ser humano se separa del reino animal por medio del ejercicio de su voluntad de poder. Este concepto significa más que el deseo natural de la auto-conservación. Nietzsche creía que los seres humanos tienen una necesidad psicológica de poder, una necesidad de expresar su fuerza, de afirmarse a sí mismos, de dominar. Tal opinión parecería una excusa para la tiranía y el sadismo, salvo que Nietzsche postula el dominio de sí mismo, el poder sobre el Yo, como el objetivo último de la voluntad de poder. El superhombre es el suficientemente fuerte para vencerse a sí mismo. Esa hazaña restaura la distinción entre el hombre y el animal que Darwin había eliminado, sin ayuda de la metafísica.




sábado, 4 de febrero de 2017

La Teoría Crítica


La Teoría Crítica en sociología y filosofía política fue más allá de la interpretación y la comprensión de la sociedad: procuró superar y destruír todas las barreras que, en su opinión, entrampaban a la sociedad en sistemas de dominación, opresión y dependencia.

Así como las teorías del darwinismo y el freudismo cuestionaron el status de la religión, el marxismo y el neo-marxismo en consecuencia trataron de disipar la ignorante imagen mítica de la antiquísima divinidad institucionalizada: noDios sino el Hombre es la entidad más alta. Puesto que no es mi propósito hablar de teología sino demostrar la mentalidad de los miembros de esa escuela de pensamiento, una vez más me referiré a una cita de Immanuel Kant, que escribió lo siguiente en su Crítica de la Razón Pura:
«La razón humana, en una esfera de su cognición, es convocada a considerar preguntas, las que no puede evadir, según son presentadas por su propia naturaleza, y que no puede contestar, ya que ellas trascienden cada facultad de la mente».

No hay espacio para la libre voluntad, ninguna capacidad para el juicio crítico o aptitud para distinguir entre lo correcto y lo incorrecto, ninguna conciencia, y ninguna racionalización. Esta posición tiene sus raíces en su trasfondo marxista, que sostiene que el hombre es un producto de la sociedad: su mente y su espíritu son determinados y formados por el mundo material.


A causa de esta vulnerabilidad ante factores externos, la mente humana es considerada como frágil y manipulable, y por lo tanto el hombre no puede ser hecho responsable de sus propias decisiones. Esta idea sirvió como la base para la tesis de la Escuela de Frankfurt de la "despenalización del crimen". 

Según Habermas, por cuanto el hombre es un producto de la sociedad, es inevitable que él de manera adaptativa ceda a sus tendencias criminales, ya que él ha sido criado bajo el yugo de la violencia estructural de un sistema capitalista criminal.

Emancipación mediante el Adoctrinamiento


El pensamiento libre y la libre expresión siempre han estado entrelazados y correlacionados. La desaparición de ambos tiene sus orígenes entre 1930 y 1968, cuando un grupo de intelectuales y supuestos filósofos se juntaron para establecer una escuela de pensamiento que estaba esencialmente enfocada en la destrucción de la civilización occidental y todo lo que ella respalda (incluído su sistema económico basado en el capitalismo) por medio de la "emancipación".


Max Horkheimer, un filósofo marxista, fue uno de los padres fundadores de la Escuela de Frankfurt, que encarnó la moderna Teoría Crítica, que estuvo en un alto grado caracterizada como neo-marxista. Horkheimer, junto con Jürgen Habermas, Theodor W. Adorno, Herbert Marcuse y Erich Fromm, por nombrar sólo unos cuantos, formaron la Escuela de Frankfurt y su Instituto para la Investigación Social, un intelectual centro de estudios que formó la concepción cultural de Occidente y de Alemania en particular.


Según Horkheimer, la Teoría Crítica serviría "para liberar a los seres humanos de las circunstancias que los esclavizan". En consecuencia, su objetivo principal era crear la plataforma teórica e ideológica para una revolución cultural. 

Ese grupo de "filósofos" procuró conseguir su objetivo, y en gran medida lo logró, concentrándose específicamente en la cultura. Es la cultura la que conforma el fundamento que forma los modos de pensar y la perspectiva política de los pueblos mediante el control del lenguaje y las ideas por medio de los canales institucionales, particularmente la educación.

En suma, la Teoría Crítica es la politización de la lógica. Horkheimer declaró que "la lógica no es independiente del contenido", con lo cual él prácticamente quiso decir que un argumento puede ser considerado lógico si pretende destruír la civilización occidental, y que es ilógico si la apoya. 

Ésta es, por supuesto, la piedra angular de la "corrección política" y la razón de por qué el debate abierto e irrestricto es desaprobado como subversivo y sedicioso. Ella fomenta el desacuerdo y la duda, estimula el análisis crítico e impide la uniformidad intelectual y el pensar grupal.

Los Grilletes Intelectuales de la Inmadurez


Los derechos naturales al propio pensamiento independiente y a la libre expresión han sido fuertemente recortados so pretexto de lo que es referido ahora como la "corrección política". Expresar la propia opinión libremente puede hacer que uno sea etiquetado como un paria y como una amenaza directa para la sociedad.

Al re-definir lo correcto y lo incorrecto, al controlar la narrativa y limitar el pensamiento independiente y la libre expresión, el público, en su conjunto, permanece estratégicamente maleable e intelectualmente manejable.


La pereza y la cobardía son las razones de por qué una parte tan grande de la Humanidad de buena gana permanece impasible durante toda su vida, mucho después de que la Naturaleza los ha liberado de guías externos. 
Kant


Las fuerzas económicas y políticas de hoy parecen ser conocedoras del peligro representado por una ciudadanía libre-pensadora. A medida que nuestra cultura occidental enfrenta una crisis existencial y sufre ataques desde múltiples frentes, las élites políticas parecen estar enfocadas en imponer su voluntad a toda costa. 

Ellos están desesperadamente tratando de mantener a raya una multitud de amenazas, y están fracasando en ello; ellos están contentos con simplemente hacer que el público acepte dicho fracaso como una victoria estratégica: la crisis de inmigración, la inestabilidad económica crónica, los conflictos geopolíticos con horrendos costos humanos, la violación de las libertades personales, todo eso debe ser tomado como hechos de la vida; esto nos es vendido como la nueva normalidad.

Por lo tanto, la prioridad de ellos es mantener a los pueblos bajo control, para aplastar el disenso y el surgimiento de rebeliones. Para hacer eso, las leyes contra acciones específicas no son suficiente. Para "mantener la paz" uno tiene que tener leyes contra el pensamiento mismo. 

Lo que está llegando a ser cada vez más difícil de negar, especialmente en Europa y Estados Unidos, es que ya no tenemos el derecho absoluto e inalienable a la libre expresión. Aunque afirmamos ser orgullosos ciudadanos de sociedades democráticas que, en teoría, respetan y apoyan las libertades individuales, en la práctica la definición de lo que constituye libre expresión se ha deteriorado tanto y se ha hecho tan estrecha, que a menudo es una burla de aquel mismo principio.


Cada vez más una mayor cantidad de temas han sido clasificados como "fuera de los límites" de los que no se habla, la expresión pública de las opiniones e ideas personales "incorrectas" ha sido criminalizada, e incluso la investigación académica o científica de ciertos campos ha sido suprimida. Pero los síntomas de nuestra auto-censura socialmente impuesta son evidentes también en las conversaciones cotidianas: ¿No es profundamente inquietante que sea casi imposible tener un debate normal y templado acerca de la crisis de inmigración, que es un asunto existencial que muy probablemente formará el futuro del continente europeo?.

Pero las repercusiones no terminan allí: la auto-censura también es impuesta por medio de nuevas leyes implementadas por nuestros líderes morales, a los que les parece que el poder concedido a ellos por sus cargos gubernamentales se extiende también a colocar limitaciones en cuanto a lo que podemos pensar y lo que no.


En resumen, sin la libertad de discutir abiertamente, el individuo no tiene los medios para escapar de su auto-impuesta minoría de edad. Sin la posibilidad de liberarnos y de ilustrarnos a nosotros mismos, permanecemos impotentes para cuestionar, para oponernos a y desafiar el statu quo.


Como piezas en un tablero de ajedrez, no tenemos voz en cuanto a nuestros propios destinos y ningún control de las estratagemas que implícitamente ayudamos a imponer. Silenciosamente cómplices de las devastadoras políticas, de conflictos y de guerras luchadas en nuestro nombre, simplemente nos convertimos en espectadores y miramos cómo nuestra cultura se corroe, nuestros valores se degradan y nuestras libertades son pisoteadas. Para entender cómo el hombre moderno se hizo cómplice de su propia subyugación intelectual, tenemos que volver y rastrear las raíces de la crisis.